Publicidad

En el marco único de Ayllón desarrolló su labor como secretario del Ayuntamiento y la afición por la historia y la investigación, Teodoro García García, un hombre sencillo y amable que, a sus 96 años, se muestra emocionado de poder contar sus recuerdos y vivencias a lo largo de tantos años, y su labor como cronista de una tierra que para él es: “Nada más que historia y arte”.

Teodoro García García, nacido en el año 1923, reconoce que aunque no pasó hambre pese a vivir la Guerra Civil, sí vivió con “muchísimas necesidades” y, la investigación en diferentes archivos, “que no costaba dinero”, le mostró un mundo fundamental que le permitió conocer y divulgar la historia de Segovia y de muchos de nuestros pueblos.

Unas treinta publicaciones avalan su trabajo no siempre fácil, y en su ordenador se esconde material para seguir pasando a papel documentos tan importantes como el Fuero de Sepúlveda, si encuentra quién le ayude…

No debe ser fácil que los recuerdos surjan ordenados cuando la edad se empeña en complicar las cosas pero, de modo entrañable, Teodoro García nos muestra su historia y su esfuerzo, empeñado en considerarse “un pobre hombre”… cuando es un hombre, eso sí, que ha conseguido enriquecer nuestra historia y, por lo tanto nuestro futuro… así lo cuenta él mismo.

— ¿Quién es Teodoro García?
— Soy un modesto funcionario de la administración local, un secretario de Ayuntamiento que estuvo en Ayllón… en Fresno de Cantespino y en Ayllón.

— ¿Cuándo llego a Ayllón por primera vez?
— En Ayllón estuve desde primeros de enero de 1970 hasta 1982.

— ¿Desde cuándo es Cronista de Ayllón?
— Desde el año 1996. Dio la coincidencia, aunque parezca que es una cosa muy rara, que éramos tres “Teodoros” en el Ayuntamiento: Teodoro Águeda, administrador; Teodoro Nieto, restaurador y pintor muy conocido y, Teodoro García… yo mismo.

— Cuál fue su misión o trabajo como cronista ¿qué recuerda de aquellos tiempos?
— Como cronista he estado escribiendo todo lo que podía porque, de lo que he carecido siempre ha sido de tiempo, y como he sacado adelante a una familia… tenía que trabajar para vivir.
“Me hicieron jubilar” a los 65 años, en 1988 ¡fíjate los años que llevo! 30 años… Gracias a mis hijas, que han ayudado todo lo que han podido, hemos podido vivir con la pensión, porque otro medio no teníamos.

— ¿Que investigaciones, estudios y publicaciones ha realizado a lo largo de estos años?
— He escrito muchos libros. Hay uno sobre el que, de broma, digo que es “muy pesado” y, se titula “Crónicas de Ayllón”, en él tengo reflejado todo lo que es Ayllón.
Cuando llegué allí me regí por el trabajo del cronista que había ejercido la misma función antes que yo en la localidad. Este cronista era Artigas, que tiene una calle en Ayllón pero, luego ocurrió, como en muchas ocasiones y, nos pasa a todos, que tenemos algunos errores…

Para mí, Artigas era un historiador estupendo pero, cuando llegó a la Desamortización… Su familia, los del Palacio… cambió la cuestión… entonces tuve que tomar una decisión porque por ahí no iba la historia de Ayllón.

— Entonces, el anterior Cronista dio su propia versión de la Historia de Ayllón, no la historia en sí…
— Pasaba una cosa, esta familia (que Dios los tenga en descanso porque ya murieron todos)… el cronista, hablar de su familia, que “no fueran unos ángeles”, eso, a todos nos cuesta…

— Todos queremos que los nuestros queden bien…
— Agradezco el poder hablar de estas cosas porque, a mi edad…

— Pero tiene que intentar que otra persona se anime a continuar con su trabajo como cronista de Ayllón…
— Agradezco mucho a todos los que hacen algo por los pueblos porque estos, hoy, están sumidos. Mi vida ha sido muy larga por una parte, tengo 96 años y, muy corta por otra. Puestos los azares en una balanza, se inclinaría por lo malo más que por lo bueno.

Vinimos desde Ayllón a Segovia por la familia, porque tenía que estudiar mi hija mayor, que es funcionaria de justicia en Santa María la Real de Nieva y, teníamos que venir… pero, a los cinco meses de estar aquí, murió mi mujer. Con cuatro hijos, he vivido gracias a la pensión y a una recta administración…

— Recordemos su tiempo en Ayllón, cuando era secretario de su Ayuntamiento ¿las cosas eran muy diferentes a como son ahora?
— Han cambiado mucho todas las cosas. Ayllón tiene un problema: Siempre ha querido ser moderno cuando es un pueblo medieval. Hemos tratado de convencer de esto a la gente, de que ellos son de un sistema medieval y, no sirve hacer allí cosas que no se pueden hacer.

Tuve como único alcalde a Félix Buquerín. Yo estaba en Fresno de Cantespino y, me nombró el Gobernador Civil para que llevara Ayllón. La verdad es que Buquerín, con los secretarios… no, no… no se llevaba bien y entonces, lo sé de buena tinta, el Gobernador Civil le dijo a Buquerín: “Te voy a mandar a un secretario y si este tampoco puede… no me pidas más”.

— Y allí fue Teodoro…
— Sí, allí fue Teodoro.

— De estos años en Ayllón ¿qué es lo que más recuerda? ¿cómo estaba el pueblo cuando llegó? ¿cómo lo dejó?
— Lo último que hicimos en Ayllón, porque creo que fui un poco protagonista, fue la organización del 8º Centenario de la Fundación del Convento de San Francisco, que se celebró el 23 de septiembre de hace cuatro años.

Ese fue para mí un acto muy, muy importante porque, el Convento de Ayllón, durante la Desamortización, fue maltratado… Se hizo lo peor que se podía hacer. El convento estaba bajo la advocación de San Francisco.

— Este convento parece que es un lugar muy querido…
— Para mí es lo más querido porque sabemos la misión de los Franciscanos y, sabemos los problemas que el santo tuvo porque, el santo murió sin ser el superior del convento… Así se le trató.

— Un recuerdo que le provoque un gran cariño…
— De Ayllón tengo muchas cosas pero, lo más importante que hicimos fue la Declaración de Conjunto Histórico Artístico, de carácter nacional, un título que tienen muy pocos pueblos… Y, después, cuando se ha podido, se han ido publicando diferentes cosas porque, tengo unas 30 publicaciones, libros, que han sido realizados por mí.

Entre otros tengo un libro sobre la iglesia de Santo Tomás porque, cuando llegó a esta iglesia el nuevo sacerdote, que estuvo conmigo en Ayllón, me pidió que hiciera un libro.

— Otro cronista, Álvaro Pinela, de Valseca, me ha comentado que también hizo una publicación sobre esta localidad…
— Me faltaba siempre tiempo pero sí, tengo libros sobre otros pueblos y sobre otros templos de otros pueblos… porque siempre he vivido pendiente de mi familia, para que mis hijas estudiaran, con muchísimo sacrificio. También, fui durante ocho años, secretario de Apadefim. Tengo un hijo en esta institución…

— Tan dedicado siempre a la familia, siendo secretario de Ayuntamiento… ¿cómo y cuándo podía investigar
— Soy miembro de la Academia de San Quirce y, soy hijo adoptivo de Ayllón…-Para mí han sido los archivos. El Archivo de Simancas, el de Segovia… Siempre que podía y, como no me costaba dinero… Por ejemplo, “El Catastro del Marqués de la Ensenada”, que se encuentra en el Archivo Provincial de Segovia… “casi lo he movido todo”.

— Recientemente ha publicado una Novela titulada “Amanecer de un cambio Siglos XVIII y XIX. Luces y sombras entre dos siglos”.
— El doctor Plaza, propietario de las ruinas, me preguntó un día que qué estaba escribiendo. Le dije que una novela y, me pidió poder leerla. Le envié el texto y, sin que yo supiera nada, me editó el libro… Siempre me han sorprendido. Cuando me hicieron cronista… no lo merezco, me han dado más de lo que merecía.

Siempre he ido por mi cuenta. Hice las oposiciones de secretario en el año 1954, en el 55 logré el título. Todos los de Segovia, los que se presentaron a los exámenes, habían pasado por academias pero, yo lo hice solo.

— Autodidacta…
— Soy el mayor de seis hermanos y, da la casualidad de que yo tengo 96 años, la hermana que me sigue, tiene 91 años y, la última, es otra hermana que tiene diez años menos que yo. Mi vida es muy larga pero para contarla no se necesitas más de cuatro renglones.

— Ya sabemos que ha escrito una novela pero ¿está haciendo alguna cosa más?
— Estoy repasando algunas cosas porque, tengo mucho más que lo que he publicado, sin publicar. Me hubiera gustado que algunas cosas que tengo, se publicaran y, así será. Una de esas cosas es, “El Fuero de Sepúlveda”, un documento muy importante. Todos me han dado buenas palabras pero, nadie me ha ayudado a publicarlo… Está preparado todo. Tengo el ordenador llenito de cosas.Algunas quizá, demasiado pesadas y que necesitan una publicación muy extensa.

— Pero como lo está contando hoy, aquí quedará y se sabrá que “El Fuero de Sepúlveda” está preparado para ser publicado…
— He solicitado a los Ayuntamientos que me ayuden …. para publicarlo y, de manera muy rápida me han contestado que ellos no pagan los derechos de autor…

— Seguro que antes o después se arreglará… Por cierto, ya que habla de su ordenador y de todos los textos que se ha ido acumulando… ¿qué tal se lleva con la informática?
— Cuando hice 90 años lo celebramos toda la familia y, mis hijas, que manejan ordenadores desde hace muchos años, me regalaron uno que es una maravilla y lo manejo… lo normal… lo básico lo hago yo, lo otro lo hacen las chicas. Cuando tienen que sacar o hacer algo… lo hacen ellas pero, lo de escribir, lo hago yo…

— Cómo ha cambiado todo…
— La vida ha cambiado mucho. Yo nací en el año 1923 y, desde entonces, hemos tenido que pasar la Guerra Civil…puedo decir que nunca he pasado hambre pero, sí muchísimas necesidades. Por eso, cuando me preguntan ¿y usted quién es?… contesto que “un pobre hombre”.

— Pero, un pobre hombre que se ha dedicado a investigar, estudiar y escribir, toda la vida…
— En Ayllón, quemaron el archivo con saña en el año 1945… Con tanta saña lo hicieron que, cuando se inició el fuego en el Ayuntamiento, sacaron muchos papeles, muchos legajos y, los metieron en la iglesia. Fíjese cómo fue que después, los quemaron cuando estaban en la iglesia…Todo era por unas fincas… y quemaron una auténtica joya.

Ayllón es, “Nada más que historia y arte”…Era una importante conexión de caminos. El reino de Castilla estaba en Burgos y, lo más valioso que se hizo en la época fue la conquista de Toledo. Para ir desde Burgos a Toledo, tenían que pasar por Ayllón forzosamente. Este hecho, convirtió a este pueblo en lo que hoy conoceríamos como “un importante nudo de comunicaciones”. Eso es lo que investigué, no como escritor o como historiador, solo como investigador.

— Usted es secretario del Ayuntamiento de Ayllón pero, se considera historiador o, solo es un aficionado de la historia y la investigación…
— No soy ni historiador ni escritor. La realidad es que me gusta la verdad y, dejar claro que, si algo es blanco, es blanco y, si es negro, es negro… “Si pudiera hacer un castillo lo haría pero, no puedo mover ni una piedra”…