11-1kama_Via-Roma-Suceso-Accidente-Atropello-Autobus-Urbano_KAM6802
El autobús accidentado en Vía Roma fue inspeccionado por diferentes personas esa misma tarde. / Kamarero
Publicidad

El Grupo Avanza, que gestiona Urbanos de Segovia, filial responsable del transporte público urbano de la ciudad hasta que la nueva adjudicataria, Corporación Española de Transportes, del mismo grupo, tome las riendas de este servicio municipal, ha despedido al hasta ahora jefe de servicio, según fuentes próximas a la plantilla de la empresa.

Aunque hasta el momento no han trascendido los motivos del despido, hay que recordar que se trata de una figura controvertida, sobre todo después de que la conductora del autobús urbano accidentado en Vía Roma el día 14 del pasado mes de agosto, fuera muy crítica con la intervención ese día del empleado ahora despedido.

Como se recordará, en el siniestro resultaron heridas seis personas, incluyendo a la conductora, que intentó subir en dos ocasiones al vehículo para pararlo cuando circulaba sin control, sin llegar a conseguirlo.

Esta mujer ofreció pocos días después del accidente en las páginas de El Adelantado su relato de lo ocurrido la tarde de ese 14 de agosto, en torno a las 19 horas, cuando realizaba la ruta de la Línea 2 de los urbanos, la del barrio de San Lorenzo. En este sentido, ha mostrado su enfado porque, tras el accidente, se permitiese la entrada al vehículo a varias personas, entre ellas al jefe de servicio, y ha presentado documentación gráfica que lo atestigua. Considera la afectada que ante un accidente con varios heridos, alguno hospitalizado, debería haberse abierto inmediatamente una investigación judicial e inmovilizarse y precintase el vehículo al momento.

Sin embargo, ha asegurado, por testimonios próximos a la empresa, que el autobús no se precintó hasta “40 horas después” y que fue manipulado el ordenador de a bordo e incluso la mecánica.

La conductora ha indicado como “muy sospechoso” que el jefe de servicio de la empresa, ahora despedido, condujera el autobús tras el accidente hasta las cocheras de la concesionaria —en lugar de llevarlo a un depósito municipal que hubiera sido lo más adecuado para ser inspeccionado por peritos judiciales— y lo hizo, según ella, sin conocer si tenía más daños de los aparentes y con la luna rota y sin visibilidad. Además de calificarlo como “grave irresponsabilidad” cree que detrás de esa intervención podía haber un intento de ocultar el mal estado del vehículo previo al accidente.