Arranca el juicio por el caso del posible espionaje industrial en Ontex

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Ayer comenzó en el Juzgado número 2 de Segovia la vista oral por el supuesto caso de espionaje industrial y competencia desleal denunciados por la empresa multinacional Ontex hacia varios empleados, algunos exdirectivos, a quienes culpaban de haberse llevado información privilegiada de su anterior empresa para utilizarla en su nuevo destino laboral, Drylock, dedicada también a la fabricación de productos de higiene.

El juicio, que tuvo lugar durante la mañana y la tarde de ayer, se centró en la presentación de pruebas periciales y en la participación de varios testigos.

Drylock mantiene una petición de indemnización de 75.000 euros que reclama a la que considera su competidora, Drylock, después de que el Juzgado no aceptara otras peticiones, como la prohibición de contratación de empleados procedentes de Ontex. Como ya se dijo, una veintena de extrabajadores de Ontex abandonaron esta empresa -ubicada en Valverde del Majano- para ser contratados por la nueva, Drylock, entre ellos, quien fuera el director general durante 20 años, Miguel Ángel González. El Juzgado también dijo en mayo del año pasado que no había pruebas de que se hubieran producido revelaciones de secreto industrial.

Y sobre este aspecto giró ayer el juicio, donde se trató de esclarecer si realmente se sacaron desde el interior de la fábrica de Ontex, documentos e información sensible, para su utilización en la nueva fábrica que se ha abierto en Hontoria, Drylock.

Algunos peritos informáticos y representantes de los trabajadores fueron llamados a declarar y se sometieron a los interrogatorios de las partes. Por el lado de las acusaciones se mantiene que de Ontex se enviaron ficheros por vía telemática, además de extraerse documentos en memorias USB. Por su parte, desde la defensa se mantiene que la maquinaria que se emplea en la nueva fábrica de Hontoria es diferente a la que utilizan en Ontex y además elaboran productos distintos.

Lo cierto es que ambas compañías multinacionales, con fábrica ambas en Segovia, tienen algunas similtudes como su origen belga, y que quien dirigió la primera, el belga Bert Van Malderen, fue quien puso en marcha la segunda.