Aprendices de cocineros

La Fundación Dionisio Duque abre sus puertas a alumnos de centros escolares para impartir cursos de cocina especialmente dirigidos a niños.

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Que hambre tengo¡”, reconocía uno de los chavales del colegio Concepcionistas nada mas entrar en la cocina del Restaurante La Floresta y percibir los primeros aromas de la fábrica de sabores cuyos secretos ayer empezaron a conocer.

Los alumnos del citado centro educativo inauguraron ayer los cursos de cocina para niños que ha puesto en marcha la Fundación Dionisio Duque con el objetivo de que los chavales puedan conocer de primera mano algunos de los secretos de la confección de platos y sabores.

Marisa Duque, presidenta de la Fundación, recibió a los chavales epxresando su satisfacción por incorporarse a este proyecto y les animó a “intentar hacer cosas en la cocina con la ayuda de vuestros padres, porque siempre es bonito poder cocinar en familia”, y ofreció el apoyo de la Fundación a aquellos que quieran dedicarse a una “profesión divina” como es la de la restauración.

Bajo la dirección de la experta mano del jefe de cocina del Restaurante Duque, Carlos Martín, los niños y niñas confeccionaron un atractivo menú cuyo primer plato fue un pastel de carne elaborado con patata, zanahoria, cebolla, queso, ajo, laurel y carne picada, para dar paso a un sugerente postre de profiteroles de helado, nata y crema.

Ataviados con el preceptivo gorro de cocineros, dedicado en una de las esquinas por el propio jefe de cocina, los alumnos pusieron buena atención en todo el proceso de confección del menú, basado en el “orden y la limpieza” a la hora de la preparación de los distintos ingredientes.

Al final de la jornada, llegó el momento más esperado, que no era otroque el de probar el fruto de su trabajo, del que los alumnos dieron buena cuenta, porque un plato “sabe mucho más rico si lo has hecho con tus propias manos”, sentenciaba uno de los jóvenes aprendices de cocineros”.