El interés turístico de este producto gastronómico es indudable, como ha afirmado el pregonero de esta edición. / Kamarero
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«¿Quién no conoce el plato?» David Monaguillo, miembro de la Academia de Gastronomía de Castilla y León, cocinero mediático y divulgador, se hacía esta pregunta y, al mismo tiempo, aseguraba que al cochinillo lo define la palabra Segovia. A los pies del Acueducto ha oficiado como pregonero de la Fiesta de Exaltación del Cochinillo que un año más ha organizado la Asociación de Camareros consiguiendo repartir más de 700 raciones de este producto tan emblemático.

Monaguillo insiste en que Segovia y cochinillo son un tándem único y en que “hay que venir a Segovia a probarlo, por esa sensación de carne supertierna, superjugosa, crujiente, muy dorada; hay otro tipo de asados en otros países, como en Sudamérica, que pueden tener similitudes pero el cochinillo es algo sublime”.

Emblema

Para este divulgador, colaborador en televisión y en otros medios de comunicación en espacios gastronómicos, el cochinillo asado de Segovia se ha convertido en “bandera no solo de la gastronomía de Segovia sino de España entera, es un plato icónico, ya eterno, porque vayas donde vayas lo conoce todo el mundo”. Habla del ritual de partir el cochinillo con un plato y considera que eso “realmente también es construir un producto turístico. La gente viene a Segovia a comer cochinillo, a ver el Acueducto y son dos valores que están prácticamente al nivel”.

Monaguillo, acompañado de la directiva de la Asociación de Camareros, junto a voluntarios, políticos y responsables de los 18 restaurantes que prepararon cochinillos que se degustaron a 3 euros la ración, asegura que “es un honor para mí”, por este pregón, entre otros motivos, “porque el cochinillo es mi plato preferido”.

“Como persona que se dedica a esto y como miembro de la Academia de Gastronomía de Castilla y León, que Segovia haya sabido convertir una receta tradicional en algo que es bandera de la gastronomía española es un orgullo profesional para mí, afirma.
Los Pakos, a la dulzaina y el tamboril, y el Grupo de Danzas Andrés Laguna han puesto la nota musical folclórica a esta fiesta que pone fin al VII Congreso de Gastronomía y Turismo.