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La arboleda de la alameda es el escenario perfecto para cerrar el programa gastronómico de las fiestas con una caldereta de res en un barrio que tiene tradición taurina desde los años ochenta. / ROCÍO PARDOS
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Alguno se ha mojado por dentro y por fuera, comentaban con sorna peñistas de San Lorenzo ayer por la tarde. Las fiestas “más animadas” de Segovia terminaron un poco pasadas por agua y a una hora en la que centenares de personas todavía estaban en el postre de la tradicional caldereta que la Comisión de Festejos organiza en la Alameda del Parral.

La tormenta fue leve pero fastidió algunos de los planes para la tarde en este privilegiado enclave del valle del Eresma, con una arboleda y un entorno cuidados con esmero por los operarios de la Unidad Especial (centro especial de empleo).

La caldereta se incorporó al programa de fiestas hace unas tres décadas, al mismo tiempo que las fiestas empezaron a contar con encierros taurinos.

Es quizá la cita gastronómica por excelencia en San Lorenzo, la más concurrida por lo general, a la que acuden no solo peñas sino también familias con sus cazuelas para comer al lado del río y disfrutar del microclima del valle.

Una caldereta vinculada inicialmente a la becerrada de peñas en un cartel taurino que este año ha incluido festejos con gran éxito de público como el Concurso de Recortes del día del patrón, el 10 de agosto, en el que el cortador de Fuentesaúco (Zamora) Javier García resultó cogido con una cornada limpia en el muslo de la que afortunadamente se recupera sin complicaciones, según informó el presidente de los festejos taurinos, el concejal de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Segovia, Ramón Muñoz-Torrero.

La verbena y el “pobre de mí” pusieron la nota final de las fiestas hasta agosto del año que viene.