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La cineasta polaca Agnieszka Holland recogió el As de Segovia. / N. LLORENTE
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Bromista se mostró Agnieszka Holland en su encuentro con los medios antes de recoger el As de Segovia de la XIII edición de la Muestra de Cine Europea de Segovia. Tanto que, al preguntarle si se sentía orgullosa por recibir este premio, afirmaba que “ya veré esta noche si es de corazón o solo por rellenar el programa”. Poco tardaba en puntualizar, por si acaso, que se sentía muy alagada por el reconocimiento, “si no, no habría venido”.

Esta cineasta de origen polaco que ha llegado a lo más alto de la industria del cine y la televisión, se mostró también cercana y abierta a hablar de todo, desde sus inicios hasta la situación actual de este mercado en un mundo dirigido por Donald Trump. Para no perder el norte, afirmó que sigue trabajando en Europa —en 2019 estrenará una película rodada en el viejo continente, sobre un periodista galés que se va a la Unión Soviética en 1933 y es testigo de la hambruna que vive el país, protagonizada por James Norton, de la que “estoy muy orgullosa”—, además de en Estados Unidos —donde dirige series tan populares como ‘The Killing’ o ‘House of Cards’—, y realizando proyectos que para ella son interesantes, como ha hecho desde el principio de su carrera.

Destacó en este sentido ‘Zarza ardiente’, que narra la historia de Jan Palach, un joven estudiante checo que se inmoló en Praga en protesta por la invasión soviética, una historia que “me afecta directamente, porque yo también estudiaba allí cuando sucedió”, explicó Holland.

Además, el cine no está sometido a la actualidad y realidad que deben recoger los documentales, añadió, así que en ese sentido se permite utilizar otros métodos para contar en sus filmes lo que está pasando ahora en el mundo, como el auge de los populismos o los totalitarismos.

Respecto a las diferencias entre trabajar en Europa o Estados Unidos, asegura que en el viejo continente los gobiernos aún tienen cierto poder sobre a qué proyectos se da el dinero, por lo que se condiciona más a los directores que en el país norteamericano.

Otro de los problemas que ve en la producción de cine actual es que los directores se preocupan más de los patrocinadores y de los festivales de cine donde se proyectarán sus películas, de modo que ya no arriesgan tanto, aseguró. Por ello, se cuentan historias más comerciales y “creo que se está perdiendo la conexión con el público”, porque hacer películas es ahora más fácil, pero es más complicado distribuirlas, sobre todo entre países, explicó.

Asimismo, cree que debido a las nuevas tecnologías y las plataformas de contenidos, un mismo producto puede llegar a mucha más gente a la vez, pero también hay un peligro y es que “la gente no tiene experiencias reales, incluso los niños se vuelven adictos” a las nuevas tecnologías y pierden el contacto con el mundo real.

Por último, Holland habló también de la campaña #MeToo y alabó que estos abusos salgan a la luz, se denuncien y se castiguen, pero lamentó que en algunos casos la difamación sea rápida, antes de contrastar los hechos, y se llegue al linchamiento público. Kevin Spacy, con el que trabajó directamente en ‘House of Cards’, fue uno de los primeros acusados y aseguró que “es muy triste, cuando conoces toda la persona, es muy triste reducirle a una sola condición, la de depredador”.