Egor es natural de Stávropol, ciudad ubicada al suroeste de Rusia. / Roberto Arribas.
Egor es natural de Stávropol, ciudad ubicada al suroeste de Rusia. / Roberto Arribas.
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Dicen los expertos que el ambiente familiar influye de manera decisiva en nuestra personalidad. Este es el caso de Egor Kas, que tenía unos padres muy volcados en la cultura; por tanto, no es de extrañar que desde muy temprana edad desarrollara unas notables habilidades artísticas. Este joven ruso de veinte años, que estudia Comunicación y Medios Digitales en IE University, es un apasionado de la literatura, la fotografía, el cine y, sobre todo, del teatro.

“Desde muy pequeño siempre me han inculcado un espíritu creativo”, confiesa con orgullo, quizá pensando en aquellos tiempos en que, de niño, Egor iba con su padre al teatro de Stávropol, su ciudad natal, situada al suroeste de Rusia. Allí disfrutaba de conciertos de música clásica o de jazz y de multitud de obras de teatro. “Recuerdo que aquellas visitas al teatro me hacían feliz, me reía mucho, veía a la gente disfrutar”.

Esa “educación cultural”, que se sembró a casi cinco mil kilómetros de Segovia, está ya dando sus frutos: Egor es un alumno muy activo en el campus, siempre pendiente de cualquier actividad que lleve un sello artístico o cultural. Actualmente, es uno de los líderes del Club de Teatro, agrupación de estudiantes que prepara una representación para el año que viene en el campus de IE y a la que ya están interesados en participar cerca de medio centenar de alumnos.

Egor me habla de su familia, de la influencia también de su madre (siempre preocupada en que desarrollara su creatividad) o de su hermana, una brillante estudiante de letras. Con diez años, la familia se trasladó a Valencia, donde Egor estudió en el prestigioso colegio británico Caxton College. Allí empezó a hacer sus primeros pinitos como actor en típicas representaciones estudiantiles. Descubrió entonces su vocación por el teatro: su gusto por la interpretación; le encantaba también estar entre bambalinas y formar parte de la organización de las funciones.

En IE University, Egor ha sido uno de los actores principales de “Memorias de la Rosa y el León”, una obra de teatro que los alumnos de IE University representaron este año en el Aula Magna en la que se involucraron más de una treintena de alumnos de casi veinte nacionalidades diferentes. “Mi personaje era un malvado, aunque me considero un actor versátil, me da igual actuar en un drama que en una comedia”, comenta entre risas. Fue todo un éxito, y la experiencia se repetirá el próximo año. De momento, Egor no cuenta mucho de la nueva función, ya que se guarda con celo: no es momento ahora de desvelar nada.

¿Te gustaría ser actor profesional?, pregunto. “El teatro lo veo como un hobby, aunque no estaría nada mal estudiar para ser actor; en esta vida no sabes nunca donde vas a meterte, pero mi madre me insiste en que vaya a Estados Unidos a formarme, ella cree que tengo un verdadero talento para la interpretación”.

Egor lo tiene claro: “Ante todo, un actor tiene que ser humilde, trabajar mucho y formarse muy bien. Como actor de referencia, el joven ruso da un nombre, Tom Hanks, uno de los intérpretes más reconocidos de Hollywood. “Él puede hacer de todo, desde papeles dramáticos hasta comedias”. De pequeño era su ídolo y calcula que la película “Salvar al Soldado Ryan” la ha visto unas quince veces.

En Segovia, Egor estudia tercer año del grado en Comunicación y Medios Digitales. Aquí también ha podido dar rienda suelta a otra de sus grandes aficiones, la fotografía. El origen es este: su madre le regaló una cámara cuando era niño y no ha podido parar desde entonces. “Segovia es un lugar maravilloso para fotografiar, puedes captar un montón de imágenes maravillosas, de naturaleza, de calles o de monumentos. El Alcázar, por ejemplo, es un enclave que me encanta, es un castillo de cuentos”, sostiene.

En sus archivos, Egor acumula cerca de cinco mil fotografías. ¿Para cuándo una exposición?, indago. Deja de hablar y contesta con humildad abrumadora: “Supongo que tengo unas veinte o treinta fotos que considero buenas”. Tiene muchas más, yo lo sé.

Junto a la fotografía, el cine también es otro de sus hobbies. “Ahora mismo estoy intentando hacer prácticas en plataformas como HBO o Netflix; me llama mucho la atención todo el fenómeno de series de TV que desarrollan actualmente”, afirma.

Egor vive plenamente integrado en Segovia. “Me encanta esta ciudad y me da pena que haya gente que no valore el encanto que tiene en su totalidad”. La zona alta del Pinarillo, casi llegando al santuario de la virgen de la Fuencisla, donde se puede contemplar una imagen imponente del Alcázar, es su lugar preferido de la ciudad. Lo que no le hace tanta gracia son las bajas temperaturas que hay en Segovia en época invernal. “De aquí lo que no me gusta es el frío, recuerda que aunque nací en Rusia soy medio valenciano”, concluye.