Los detenidos han comparecido ya ante el Juez, que ha ordenado las primeras medidas provisionales./ KAMARERO
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El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 acordó ayer el ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza de cuatro de los 11 detenidos en la mañana del martes en el marco de la operación antidroga desarrollada por la Guardia Civil en varios puntos de la capital.

Según ha informado el Tribunal Superior de Justicia en un comunicado, las diligencias realizadas por el juzgado –actualmente bajo secreto de sumario- investigan los delitos de tráfico de drogas, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal.

Asimismo, el juez ha decretado también la libertad provisional de las otras siete personas detenidas y encausadas en esta operación, con la obligación de comparecer ante el juzgado dos veces al mes.

Fuentes próximas a la investigación han señalado que la operación policial aún no ha concluido, y no se descartan ramificaciones en otras provincias próximas.

Los detenidos pasaron a lo largo de la mañana ante el juez para prestar declaración en la sede de la Audiencia Provincial, en medio de un gran despliegue de vehículos y efectivos de la Guardia Civil. A las puertas del Palacio de Justicia se situaron cerca de una veintena de familiares y amigos de algunos de los detenidos, lo que propició algunos momentos de tensión al bajar del vehículo policial en el que llegaron a la sede judicial.

Aunque el secreto sumarial mantiene ocultas las diligencias de investigación, se conocen algunos detalles de la operación policial desarrollada en la mañana del martes en los barrios de San José, Cristo del Mercado, Nueva Segovia y San Millán. Los agentes de la Guardia Civil comenzaron la operación en torno a las 6,00 de la mañana de forma coordinada en los domicilios ubicados en las zonas antes citadas para aprovechar el efecto sorpresa de la temprana hora matutina.

En uno de los casos, uno de los detenidos no fue localizado inicialmente en su domicilio, pero el seguimiento previo realizado por los agentes del Instituto Armado permitió averiguar en muy pocos minutos su paradero, ya que acostumbraba a desayunar en una churrería del barrio de Nueva Segovia, donde tuvo lugar la detención en medio de la sorpresa de los clientes que allí se encontraban.