Durante los meses de verano se intensifican las actividades al aire libre y en consecuencia la posible exposición a insectos. / E. A.
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Un 60% de las enfermedades infecciosas humanas conocidas y un 75% de las enfermedades humanas emergentes son de origen animal, al igual que el 80% de los agentes patógenos susceptibles de ser utilizados por el bioterrorismo, según distintos informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE). Estos informes son difundidos por revistas y profesionales sanitarios y veterinarios coincidiendo con el Día Mundial de las Zoonosis que se celebra el 6 de julio, conmemorando que fue en esa fecha, en el año 1885 cuando Louis Pasteur administró con éxito la primera vacuna contra el virus de la rabia, una enfermedad zoonótica, es decir, que se transmite desde los animales a los humanos.

El Servicio Territorial de Sanidad recuerda que las agresiones por animales “son frecuentes en nuestro medio y generan problemas sanitarios tanto médicos como veterinarios, además de crear alarma entre los pacientes”. Desde la Consejería de Sanidad advierten también que la mayoría de casos de picaduras o mordeduras se producen en verano, entre otros factores porque es cuando más actividades realizan niños y mayores al aire libre, de ahí que las autoridades sanitarias remarquen la importancia del autocuidado y la adopción de medidas preventivas en relación con la exposición a insectos, vectores y otros animales.

Un total de 57 personas fueron mordidas por  perros y el resto por gato, caballo,  jabalí y rata

Según el último informe que facilita el Servicio Territorial de Sanidad y Bienestar Social de Segovia el pasado año 57 personas fueron mordidas por perros en la provincia de Segovia, haciéndose un seguimiento de los casos ante el posible riesgo de transmisión de enfermedades, como la rabia. “Estos sucesos, se concentran en la época estival”, recalca el jefe territorial de Sanidad, César Montarelo Almarza.

También se hizo seguimiento de otras cinco víctimas de mordeduras: dos de rata, una de gato, una de caballo y otra de jabalí. No hubo incidencias en ningún caso, precisa Sanidad.

Los responsables del servicio territorial explican que la rabia puede aparecer tras la mordedura de un animal, generalmente de un perro, portador del virus, presentándose como una encefalitis vírica aguda, casi siempre mortal. Actualmente España —excepto las ciudades de Ceuta y Melilla— y por tanto Castilla y León, “está libre de rabia terrestre desde 1978, a excepción —precisa César Montarelo — del caso importado de Marruecos y declarado en junio de 2013”.

No obstante, la proximidad con Marruecos, donde existe rabia en animales domésticos y salvajes, ha facilitado la aparición de varios casos en perros, procedentes de ese país, que han desarrollado la rabia en Francia. Esto, unido a los viajes cada vez más frecuentes a países endémicos, hace preciso el desarrollo de un protocolo de actuación ante una mordedura o agresión de riesgo, indican desde la Administración regional.

En cuanto a la exposición a insectos y vectores —organismos vivos que pueden transmitir enfermedades infecciosas entre personas, o de animales a personas, como garrapatas, pulgas o mosquitos—, los consejos más repetidos para evitar riesgos son vestir ropas adecuadas y usar repelentes sobre todo cuando se está al aire libre; y en el caso de tener una garrapatas adherida es aconsejable acudir rápidamente al médico para que sea él quien la arranque. Los médicos proceden a retirar la garrapata y la envían al Servicio Territorial de Sanidad para su análisis y detección de la posible presencia de patógenos.

Menos vegetación, menos garrapatas

El año pasado se analizaron 64 garrapatas retiradas en Segovia, en 13 de las cuales se detectaron patógenos capaces de producir zoonosis, es decir de transmitir enfermedades a las personas. Este año, la vegetación no es tan abundante como el año pasado y seguramente disminuirán de forma considerable el número de personas afectadas por la picadura de estos animales.

“Las muestras se envían a Salamanca donde se identifica la especie de garrapatas para conocer las enfermedades que pueden transmitir, se determina si la garrapata se ha alimentado o no del portador y se hacen pruebas con PCR para cuatro grupos de enfermedades de transmisión (Borrelia, Rickettsia. Erlichia y FHCC). Posteriormente se comunican a los médicos de los centros de salud el resultado de los análisis para su seguimiento”, indica el jefe de Sanidad de Segovia.

Debido al fallecimiento en España de una persona de Fiebre Hemorrágica Crimea-Congo (FHCC) transmitida por mordedura de garrapata en 2016, se ha incrementado considerablemente el número de muestras de este parásito que reciben los equipos de Sanidad.

La avispa asiática

Ante la alarma creada por la expansión de la avispa asiática (vespa velutina) que se extiende por toda la fachada norte de la Península,  el jefe del Servicio Territorial de Sanidad, César Montarelo Almarza, indica con la prudencia que siempre requieren estas situaciones que “de momento no hay por qué preocuparse en Segovia”.

Esta especie invasora que ya ha recibido distintos nombres — vespa velutina, avispa velutina, avispa asesina, avispa asiática gigante, avispón asiático— ha extendido sus dominios por toda la costa cantábrica, Galicia y Cataluña. “En Castilla y León se ha confirmado su presencia en Burgos, León y Palencia, pero Segovia es la provincia que tiene menor riesgo de sufrir esta plaga” indicaba recientemente César Montarelo que no por ello resta importancia a la atención que debe darse a las posibles  picaduras de insectos en verano.

Las picaduras de avispas y abejas aumentan en los meses cálidos, cuando se hace más vida al aire libre y estos insectos están más activos. Las reacciones suelen ser locales, con picor, enrojecimiento e inflamación de la zona donde agrede el insecto. En ocasiones se producen reacciones alérgicas más amplias, que producen áreas de inflamación extensas (mayor de 10 centímetros de diámetro) y pueden requerir tratamiento con medicamentos. En algunos casos poco frecuentes, se producen reacciones lejos del lugar de la picadura, como dificultad para respirar, mareo o síntomas digestivos, lo que constituye una reacción alérgica generalizada grave o anafilaxia, que requiere atención urgente. Las personas con antecedentes de reacciones de anafilaxia deben llevar consigo y tener conocimiento de la auto-administración de adrenalina, el tratamiento de emergencia en estas situaciones, según informa Sanidad.