La aguederas llegadas desde varios municipios de la provincia y de los diferentes barrios de la capital se desplazaron en romería al santuario. / Nerea Llorente
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Mayo “es el mes de las flores” y las aguederas segovianas, por decenas, hasta casi alcanzar la cifra de 400, han protagonizado este domingo una romería desde el Acueducto hasta el santuario de Nuestra Señora de la Fuencisla para realizar su tradicional ofrenda de flores que alcanza la 24ª edición.

Cuenta Cristina Olalla, desde la organización de este vistoso encuentro de mujeres de los barrios de la capital y de numerosos municipios de la provincia, más de una docena, que este acto ya tradicional cuando llega el mes de mayo, surgió por iniciativa de una mujer del barrio de San Lorenzo.

En la actualidad, la organización, y la acogida a las águedas de la provincia, corre a cargo de las de los barrios de Segovia, a excepción de las de Zamarramala, que aunque son invitadas a participar no acuden como colectivo aunque en ocasiones sí asiste alguna zamarriega a título personal.

Este año el honor de organizar la ofrenda a la patrona de Segovia y de encabezar la romería ha recaído en las águedas del barrio de El Salvador, acompañadas por la concejala de Obras, Servicios e Infraestructuras del Ayuntamiento de Segovia, Paloma Maroto, por expreso deseo de las promotoras, ya que pocas veces ha faltado a esta cita en los doce años que ha sido edil.

Hasta Segovia se trasladaron mujeres, ataviadas con sus mejores galas tradicionales, y algunas ‘alcaldesas’ o ‘regidoras’ con la montera, procedentes de Aldeanueva del Codonal, Cantimpalos, Cuéllar, Escarabajosa, El Espinar, Fuentepelayo, La Granja, Nava de la Asunción, Navalmanzano, Sacramenia, San Rafael, Torrecaballeros y San Rafael, aunque Olalla explica que estos son los colectivos que habían confirmado su presencia en la comida de hermandad que se celebró en el Hotel Puerta de Segovia, pero también se dejaron ver aguederas de otras localidades.

El buen tiempo acompañó a las romeras que asistieron en la alameda a una misa y, tras la ofrenda floral, celebraron un ‘refresco’ con una buena representación de la bollería típica de diferentes puntos de la provincia.

El acompañamiento musical de dulzaina, tamboril y bombo estuvo a cargo del grupo Tanami.