Las aguederas sacaron en procesión a su santa por las calles del barrio de San José, acompañadas de la animada música de la dulzaina y el tamboril. Por último, las Alcaldesas, Merce y Romi, procedieron a la tradicional quema del ‘pelele’.
Las aguederas sacaron en procesión a su santa por las calles del barrio de San José, acompañadas de la animada música de la dulzaina y el tamboril. Por último, las Alcaldesas, Merce y Romi, procedieron a la tradicional quema del ‘pelele’. / FOTOS: L. MARTÍNEZ
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Como cada año, desde hace ya 25, la parroquia de San José fue ayer el núcleo neurálgico de la celebración de Santa Águeda. Las mujeres de la Asociación de Aguederas del barrio de San José Obrero y las de la del Hogar San José (Centro de mayores de día) se aviaron con sus trajes de segoviana, adornados con las joyas típicas para disfrutar de su día grande.

La dulzaina y el tamboril dieron aviso del inicio de la jornada festiva y, cual campanas de iglesia que llaman a la oración, instaron a los vecinos a acudir a la misa, que fue el primer acto del día. Dentro de la parroquia, tuvo lugar el homenaje a las primeras alcaldesas, las de 1994, y recordaron que gracias al empeño de tres mujeres, Crisanta, Victoria y Conchi, comenzaron a celebrar la fiesta de las mujeres en el barrio hace ya veinticinco años.
A pesar de que el cielo amenazaba con lluvia, no cayó ni una gota permitiendo a vecinos y aguederas disfrutar de una bonita y emocionante procesión por las calles de San José, al término de la eucaristía.

Las jotas y seguidillas segovianas guiaron el camino desde la salida de la imagen de la parroquia hasta el regreso a la iglesia de la misma. Las aguederas realizaron la mayoría del recorrido danzando ante su santa e intercambiándose entre ellas para llevarla en andas. La Policía Local de Segovia se encargó de cortar el tráfico momentáneamente en las vías por donde desfilaba el paso y su séquito de fieles.

Tras la procesión, en la plaza del barrio tuvo lugar el pregón a manos, en esta ocasión, de Víctor García Rubio, presidente la Junta de Cofradías de Segovia, quien puso énfasis en que debe terminar el maltrato y la violencia de género y la desigualdad entre hombres y mujeres en la sociedad. Las Alcaldesas de este año, Merce y Romi, anunciaron que el ‘pelele’ no hacía referencia a un hombre ni tampoco a una mujer. Querían que, simbólicamente, la quema del muñeco —a la que procedieron momentos más tarde— sirviera para no lamentar la pérdida de ninguna mujer más antes de tiempo.

El ‘pelele’ ardió ante la mirada de un gran número de vecinos y la vigilancia del Cuerpo de Bomberos de Segovia y después, los asistentes disfrutaron de la tradicional tajada y vaso de vino.

“Dichosa, Águeda, siempre dichosa”, como reza su himno, volverá el próximo año por estas fechas gracias al esfuerzo y, sobre todo, a la devoción de sus aguederas de San José.