Agustín Moreno e Isi Berzal acto de IU
Una treintena de personas asistió al acto celebrado en el Centro Cívico de San José. / E. A.
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Cuenta Isi Berzal, que fue secretaria provincial de CCOO en Segovia entre 1980 y 1987, que el paro convocado por los sindicatos para el 14 de diciembre (14D) de 1988 tuvo una destacada repercusión en la provincia, hasta el punto de dejar sin pan a los segovianos porque funcionaron los piquetes informativos en las principales panificadoras.

Berzal, militante del PCE y de IU, donde actualmente es miembro de la colegiada provincial de la formación y corresponsable del Área de Mujer y de Finanzas, ha participado en una acto organizado por Izquierda Unida de Segovia —‘30 años del 14D. Sindicalismo de ayer y de hoy’— junto a un histórico del sindicato, Agustín Moreno, que fue secretario de Acción Sindical de Comisiones Obreras desde su legalización en 1977 hasta 1996 y posteriormente fue vocal de la Comisión Ejecutiva Confederal hasta 2008.

Berzal ha recordado la gran huelga general que la sociedad española hizo a un Gobierno del PSOE, el de Felipe González, y que en Segovia se dejó notar sobre todo, además de en la ausencia de pan en las panaderías, en las empresas con más trabajadores entonces como la choricera, Gil Vargas o Vicasa (de producción de vidrio en La Granja).

Menos suerte hubo, según apunta, con la concesionaria de limpieza viaria y recogida de basuras, en ese momento SEMAT, porque a pesar de que los piquetes consiguieron que se adhiriera gran parte de la plantilla, el gerente de la empresa solicitó la escolta de las fuerzas de seguridad para el recorrido de los camiones de recogida.

Isi Berzal
«Además del seguimiento destacado del paro en Segovia también el apoyo fue muy importante en la manifestación»

Por su parte, Agustín Moreno, a quien en los años ochenta no era difícil ver en alguna asamblea de trabajadores en Segovia, incluso poniendo carteles después por sus calles, tal y como comentó Berzal, ha ofrecido en el Centro Cívico de San José toda una lección de la historia del sindicalismo y su lucha desde la transición hasta el momento actual. Para algo es profesor vocacional, de Secundaria, además de licenciado en Historia.

Así, ha hablado de los antecedentes de la huelga del 14D, de las frustraciones que siguieron poco después de la victoria del PSOE en las elecciones generales de octubre de 1982, las “trampas” de sus gobiernos para llevar a cabo políticas económicas y laborales contrarias a las aspiraciones de los sindicatos, sobre todo de CCOO, aunque ya hubo algunos desacuerdos entre dirigentes de UGT y el Ejecutivo de González desde el comienzo de la segunda mitad de esa década.

Las reconversiones auspiciadas por Carlos Solchaga, ministro de Industria, motivaron varias huelgas en los años 83 y 84. Al año siguiente llegó una reforma de las pensiones diseñada por Joaquín Almunia, que hizo saltar las alarmas en los sindicatos y condujo a la primera huelga general desde la instauración de la democracia.

Así se llegó a 1988 y la gota que colmó el vaso fue un plan de empleo juvenil del Gobierno que los sindicatos enseguida identificaron como “el desiderátum de la precarización del empleo, algo que estamos viendo ahora”, según Moreno.

Este exdirigente de CCOO, que en los años noventa dejó la dirección y se posicionó en el sector crítico, califica de “éxito a todos los niveles la inmensa movilización de la huelga del 14D”, teniendo en cuenta, además, la dura polarización previa. Éxito en resultados, por ejemplo, porque ese plan de empleo juvenil fue retirado y dos meses después el Gobierno aprobó una ampliación presupuestaria de 200.000 millones para medidas de protección a parados (cobertura del desempleo), revisión de pensiones de empleados públicos, etc.

Fue “un giro social”, cuenta Moreno, que permitió cinco años de impulso sindical en los que se consiguieron otras victorias hasta que en 1994 se produce un punto de inflexión, con una estrategia de negociación a través de los convenios colectivos que no dio los resultados esperados, a la que siguió “el descabezamiento de las direcciones tanto en CCOO como en UGT y al final un lento desmontaje de su poder real y de su prestigio”.

“En las últimas etapas los sindicatos han apostado por un modelo que creo es erróneo, el de la concertación social, porque cuando se hace sin fuerza detrás, sin movilización, muchas veces se convierte en salvar los muebles, en el mal menor, un juego de concesiones que no sirve a la gente”, añade.

Agustín moreno
«En estas últimas etapas los sindicatos han apostado por un modelo de concertación que creo que es erróneo»

Solo hay que fijarse, dice Moreno, en las movilizaciones “menos potentes” que se han producido en momentos como los ajustes derivados de la unión monetaria (la llegada del euro en 2002) o más recientemente contra las reformas laborales de Zapatero y Rajoy.

Para este exdirigente de Comisiones se ha producido un cambio en el centro de gravedad de las movilizaciones y los sindicatos han cedido protagonismo a los movimientos sociales: mareas, marchas por la dignidad, plataformas ciudadanas, etc.

“Por ahí deberían ir las cosas en el futuro, buscando esa alianza porque unos aseguran mayor organización, mayor consolidación de las estructuras, aunque a veces eso puede convertirse en algo negativo por burocrático, y otros una frescura, una legitimación importante pero a veces efímera. Las mareas por definición suben y bajan”, afirma.

Considera que es absolutamente necesario un programa de reformas, además de la unidad de acción y esa política de alianzas, “pero sin perder el carácter sociopolítico que el movimiento sindical debe tener”.

Vigencia

El portavoz municipal de IU, Ángel Galindo, ha recalcado, que este acto, con el que la formación conmemora también el centenario del nacimiento de Marcelino Camacho, no es un ejercicio de nostalgia “sino desde el convencimiento de que la movilización de la clase trabajadora sirve para conquistar y defender derechos. En la actualidad, esto sigue presente ante los bajos salarios y los altos niveles de precarización».