Bailando la jota en Tarancueña, debajo del mosaico conmemorativo de la redacción del libro de Luis Carretero y Nieva “La cuestión regional en Castilla la Vieja”. /EL ADELANTADO
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“Lo que Castilla necesita es recuperar la esencia de su historia y reagrupar todos aquellos territorios que siempre han formado parte integradora de su ser. Recuperar la antigua Castilla, unida, foral y comunera, sería el mejor servicio que podría prestarse a la nación española. Recuperar todo lo que se perdió en el inicio de la configuración del estado autonómico. Madrid incluido -y sin que obste que la ciudad tenga su Carta de Capitalidad-, que debería convertirse en la locomotora de la Castilla del Norte y del Sur, y en el bastión más sólido en la defensa de la unidad de los pueblos que integran España”.

Ésta ha sido la conclusión final del manifiesto elaborado por el Centro de Estudios Castellanos con el que se clausuraba el simposio celebrado por dicha asociación cultural el pasado día 9 de agosto, frente al sitio arqueológico de la antigua ciudad celtíbera y romana de Tiermes y que fue leído por la tarde, en el desarrollo de la fiesta popular desarrollada en la localidad también soriana de Tarancueña, dentro de los actos organizados por dicho centro en colaboración con la Asociación Comarca de Tiermes.

Con ellos se pretendía rendir homenaje a los intelectuales segovianos Luis Carretero y Nieva, Anselmo Carretero Jiménez y Manuel González Herrero, impulsores del regionalismo castellano, coincidiendo con el centenario de la publicación de la obra del primero de los citados: “La cuestión regional en Castilla la Vieja”, publicada en Segovia en el año 1918 por la Sociedad Económica de Amigos del País”, pero redactado una buena parte del libro en dicha población, en la que se había refugiado Luis Carretero, buscando la inspiración necesaria en los entonces ya casi desolados campos de la tierra de Soria, y que al parecer, encontró en casa de su cuñado Emilio Jiménez,  médico titular de Tarancueña.

Otras de las cuestiones reflejadas en el manifiesto de Tiermes, hacen referencia a la defensa de las Diputaciones Provinciales y con ellas y junto a ellas, la reivindicación de las antiguas Comunidades de Villa y Tierra de la Extremadura Castellana, a las que se debería recuperar asignándolas funciones administrativas en la reagrupación de los municipios castellanos, para que pudieran asumir en régimen de comunidad las competencias que no pudieran ser ejercitadas por los Ayuntamientos. Y sobre todo, se hace una llamada en el manifiesto al conjunto de las Administraciones Públicas, para que aúnen esfuerzos y desarrollen políticas activas contra la despoblación que asola a los pueblos de Castilla.

En el desarrollo del simposio celebrado en la jornada matinal, fueron expuestas ante los asistentes las tres ponencias previstas en el programa de celebración: “Los orígenes del regionalismo castellano”, por Inocencio García de Andres; “Segovia, último baluarte del regionalismo castellano, a cargo de Jesús Fuentetaja Sanz y “Editoriales sobre regionalismo castellano en el informativo Castilla”, expuesto por Carlos Arnanz Ruiz. Por la tarde se hizo un recorrido fotográfico e ilustrado por “Las Galerías del románico en las iglesias de Castilla y su significado”, como lugar de reuniones de los concejos comuneros, impartida por Inocencio García de Andrés. Los actos concluyeron en Tarancueña, con animada participación popular a los sones de la dulzaina castellana y a los pies del mosaico conmemorativo instalado en el año 1979 en la fachada de la que fue la casa del cuñado de Luis Carretero y Nieva. Tras la lectura del manifiesto que concluyó con vítores a Castilla, actúo la cantautora segoviana Amparo García Otero, si bien dentro de la iglesia de la localidad, donde se vieron obligados a guarecerse los asistentes a causa de la lluvia. En los actos de Tarancueña, se hizo presente también la Diputación Provincial de Soria,  que envío a dos de sus integrantes para personarse en los mismos y colaborar con la celebración de este acontecimiento.