Iglesia parroquial, dedicada a Nuestra Señora del Barrio./ Jose Antonio Santos
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Las características del entorno que acoge a Valleruela de Sepúlveda: Un valle con muchos manantiales y rodeado de bosques (sobre todo en un pasado), así como por algunos restos encontrados de vida prehistórica, hachas, huesos de animales y algún fósil humano, hacen pensar que era un lugar más que apropiado para el asentamiento de pueblos nómadas de la época prehistórica al disponer de caza y agua como para asegurar su supervivencia.

Valleruela de Sepúlveda, aparece por primera vez en los documentos de la Catedral de Segovia en el año 1204, en el siglo XIII, con el nombre de Valeriola de Sepulbega, pero, en el siglo XV ya pasó a ser conocida como Valleruela, con el añadido de Sepúlveda, por pertenecer a esta Comunidad de Villa y Tierra.
Existió un Concejo que lo formaban los dos barrios: La Fuente, donde se encuentra el manantial que abastece al municipio y, El Campillo, donde hoy se encuentra el Ayuntamiento. Además, a este último pertenecían dos despoblados más: Miranda y Vallejuelo.

Patrimonio

El pueblo se forma con sus casas tradicionales de una o dos plantas, a ambos lados de una calle que también sirve de división entre los dos barrios, Barrio de la Fuente y Barrio del Campillo.

Entre sus monumentos destaca la iglesia parroquial, dedicada a Nuestra Señora del Barrio, en El Campillo. Esta iglesia es un templo barroco que comenzó a construirse en el siglo XVI, momento de gran esplendor en la población. El edificio cuenta con una sola nave, con cabecera recta y, cubierta con una bóveda de crucería gótica post medieval. En el lado sur, a la iglesia se une una torre de tres cuerpos. De este templo dependían las ermitas del Rescate y del Humilladero.

Ya en el interior destaca un retablo mayor que hace unos años fue restaurado por los vecinos de la localidad. En 2015, recogen las crónicas de la época, que entre los vecinos y los nacidos de la localidad, apenas unos 50 y, los devotos a la Virgen del Barrio, se realizaron más de 100 aportaciones que sumaron la cantidad de 32 mil euros, que sirvieron para que la restauradora María del Carmen Fernández Bermejo, recuperara esta obra de arte. Durante su trabajo observó, que esta iglesia debió sufrir un incendio y que el soporte del retablo tenía carcoma. También los cuadros y tablas policromadas ubicadas en el retablo se encontraban sucios y ennegrecidos. Con esta restauración, el retablo pasó a mostrar una imagen mucho más clara.

En la iglesia, encontramos una importante cruz procesional, realizada en plata por los plateros segovianos del siglo XVI que se conserva muy bien,y, entre la iglesia y el cementerio, el Vía Crucis.

Dentro del patrimonio de Valleruela de Sepúlveda está también la ermita del Santo Cristo del Humilladero y las ruinas de un torreón al que llaman “Torre del Cerro”, desde el que se dominan los cascos urbanos de los dos barrios.

Entorno de Valleruela de Sepúlveda

Esta localidad se encuentra en una altiplanicie con excelentes vistas a la campiña y a la Sierra de Guadarrama. Rodean a la población las tierras de cultivo y los pinares y, según nos acercamos a Valleruela de Sepúlveda, se pueden ver interesantes ejemplares de encinas, enebros y sabinas, entre ellos algunos centenarios. El Camino de San Frutos, que comienza en Segovia y finaliza en la ermita del santo eremita, pasa por su término municipal.

También, como parte importante del patrimonio, en esta localidad están los antiguos lavaderos de piedra, en una zona convertida hoy en jardín y, la Fuente del Barrio que lleva este nombre y abastecía a todo el barrio.

Fiestas

La fiesta principal del año es durante el primer fin de semana de septiembre, cuando se celebra la Virgen de Nuestra Señora del Barrio, la patrona. Durante las fiestas, la población de Valleruela de Sepúlveda aumenta de manera importante y, esta fiesta de evidente carácter familiar, destaca por la subida de la Virgen del pueblo al trono mientras se le canta la salve. Al atardecer, se realiza una caldereta en la que participan todos los vecinos.

La otra fiesta grande de Valleruela de Sepúlveda es San Antonio de Padua, el 13 de junio. Consiste en una procesión con el santo acompañado por los vecinos del pueblo ataviados con sus trajes regionales y, cuando llega de nuevo a la iglesia, se puja por portar las andas del santo para llevarlo a la iglesia.
El día 15 de junio tiene lugar en la localidad la fiesta dedicada a la Virgen del Rescate.

Los Arévacos, Arevacos o Aravacos

De todas estas maneras se conoce a la más “poderosa” de las tribus celtíberas que extendieron sus poblados por la franja sur del Duero, también por la zona que ahora nos ocupa de la provincia de Segovia.

Su economía dependía de manera importante de la ganadería, ovejas y cabras, así como, ganado vacuno y caballlar. Los celtíberos eran un pueblo nómada y se habla en muchas ocasiones de esta especial característica a la hora de hablar y explotar su ganado bajo un sistema trashumante.

Los arévacos construían sus poblados sobre cerros o zonas elevadas para facilitar sus sistemas de defensa, rodeados de uno, dos y, hasta tres recintos amurallados.
Adoraban a un dios sin nombre, al que festejaban las noches de plenilunio bailando a las puertas de sus casas y, dejaban los iconos o imágenes de sus dioses en cuevas, algunas veces en las mismas donde enterraban a sus antepasados. También se han encontrado zonas dedicadas a la incineración en sus necrópolis.

Danza del paloteo

‘El Paloteo’ es una danza con mucha tradición en Valleruela de Sepúlveda aunque estuvo perdida durante mucho tiempo. En esta localidad, los danzantes destacaban por sus vestimentas que, según ha llegado en el boca a boca, estaban formadas por unos chalecos cruzados con una banda verde. Ahora, con el paso del tiempo, se han transformado en el traje regional, en el caso de las chicas y, en el llamado “calzón corto”, formado por un chaleco con faja roja y pantalón, para los chicos.

Juan Antonio Barrio, encargado del Paloteo en Valleruela de Sepúlveda, cuenta que tras un largo periodo en el que el paloteo estuvo perdido, hace 60 años, durante los años 50, fue recuperándose hasta que en los 70, con el movimiento de la población a las ciudades, cambió la situación y el paloteo quedó de nuevo en el olvido.

Hace 24 años, en Valleruela de Sepúlveda se creó una asociación para tratar de recuperar esta tradición y en estos momentos se intenta que el Paloteo se realice durante todo el año. De hecho, durante los fines de semana, hay un grupo de siete u ocho personas practicando, mientras, en verano, existen muchos grupos, de todas las edades, aunque nos dicen que la mayor parte de quienes están “tirando” de esta tradición son “chicas”, porque a los chicos les cuesta más implicarse.

Como dato, durante la Fiesta Grande en Valleruela en el primer domingo de septiembre y, justo al finalizar la procesión, se canta y baila la “Jota de Tres”, una jota propia de la localidad a la cual han adaptado una letra apropiada a la festividad. Otro de los momentos especiales por su tradición en Valleruela de Sepúlveda es “La Subida a la Virgen al Trono”, el primer domingo de septiembre por la tarde. Ese día se palotea dentro de la iglesia en un acto realmente espectacular.

Valleruela de Sepúlveda hoy

El alcalde de Valleruela de Sepúlveda, Domingo Huerta Barrio (PP), es un hombre que conoce bien su oficio porque, al fin y al cabo, lleva desde 1987 en el mismo puesto que hoy ocupa, más de 30 años.

Para empezar, confirma que la economía del pueblo se centra en el sector primario, en la agricultura y la ganadería y, por el envejecimiento de la población, en las pensiones.

Entre las obras que desde el Ayuntamiento se plantean para los próximos meses, destacanlas pavimentaciones de varias calles como y, cuando el alcalde habla de la renovación de las redes de agua, insiste en que “necesitan un repaso”.

Receta

Desde Valleruela de Sepúlveda, la receta de esta semana, es otra tradición de este municipio que, en este caso, está muy ligada a la Semana Santa: las Rosquillas Valleruelanas.

Toñi, nacida en la localidad, aunque pasó una buena parte de su vida en Madrid, se ha encargado de darnos la receta que a ella le enseñó su madre porque viene de tradición en el pueblo:

Ingredientes: 12 huevos y 2 claras, 100 gr de azúcar, 100 ml de leche, 1 copa de anís, ½ copa de coñac, 1 cucharada de anises, harina (la que admita la masa) y, para el merengue: 2 claras de huevo, 300gr de azúcar glass.

Modo de prepararlo: En un bol grande se ponen las yemas y batimos. Añadimos el azúcar, el aceite, el anís, el coñac y los anises molidos. Mezclamos bien. A continuación, vamos añadiendo la harina poco a poco mientras mezclamos y amasamos. Agregamos las dos claras a punto de nieve y seguimos añadiendo harina y amasando hasta que la masa no se pegue a las manos. Dejamos reposar la masa al menos dos horas. En una sartén honda añadimos abundante aceite y cogemos pedacitos de masa para hacer pequeñas bolas y extenderlas hasta darles una forma plana. Con un palo largo y redondo hacemos un agujero en el centro de la masa e introducimos la masa en el aceite caliente, moviendo circularmente el palo dándole forma entre cónica y ondulada a la rosquilla, una vez dorada sacamos de la sartén y la dejamos enfriar.

Para adornar las rosquillas batimos las dos claras al punto de nieve y vamos añadiendo poco a poco el azúcar glass mientras batimos continuamente. Por último, introducimos el merengue en una manga pastelera y decoramos las rosquillas.

Para Toñi, lo mejor de Valleruela de Sepúlveda es su gente y, aunque recuerda que en invierno son muy pocos en el pueblo, “la gente es encantadora”. Recuerda que ella ha pasado muchos años en la capital trabajando pero ahora está jubilada y, aunque sigue visitando Madrid, pasa mucho tiempo en el pueblo, disfrutando de su paisaje, de su gente y de sus tradiciones.