Una procesión para la historia

El traslado ayer de la Virgen del Pinar a su santuario abre una nueva etapa para la imagen de la patrona, que recupera el aspecto que había tenido hasta hace varios siglos

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Pocas personas ancianas de Cantalejo recuerdan cuándo fue la última vez que se trasladó en procesión la imagen de la Virgen del Pinar hasta el santuario, en la ermita que lleva su nombre y en cuyas inmediaciones lagunares apareció la talla, según cuenta la leyenda.

Ayer domingo, inicio de la novena de la romería, se materializó el traslado procesional en un acto que había levantado expectación por acompañar a la imagen, que ofrecía una nueva apariencia. Se trataba de la primera vez en varios siglos en que la efigie era portada al desnudo, sin mantos. La reciente restauración y limpieza a que ha sido sometida permite ahora ver la talla como estuvo desde sus inicios. Y así seguirá al menos unos días hasta que finalicen los actos de la romería del próximo lunes.

El párroco Francisco Jimeno, con cierto nerviosismo por la responsabilidad que soporta, aseguraba que todavía no se ha tomado una determinación sobre cómo quedará: si descubierta o tapada con el manto. Tampoco le ayuda la diferencia de opinión que divide a la feligresía, la mayoría de la cual no había visto nunca antes la imagen como está ahora.

Como en toda cuestión relevante, el hecho no podía más que traer controversia, aunque sea sana. Previamente a la procesión numerosas personas se dieron cita en la iglesia, donde intercambiaban sus pareceres ante el icono, engalanado con flores colocadas sobre la peana.

Finalmente la procesión arrancó desde la iglesia, con dos sacerdotes, un diácono, y el coro parroquial. En andas iba a ser trasladada durante los casi tres kilómetros que separan iglesia y ermita. Los primeros en portar la talla fueron miembros del Ayuntamiento, con el alcalde, José Antonio Sanz, a la cabeza. Coincidiendo con los Misterios, el cortejo hizo hasta cinco paradas. Desde la plaza bajó por el Cotarrillo para abandonar el casco urbano rumbo a la ermita, donde finalmente se dejó colocada la imagen para oficiar la novena.

Dentro de una semana, lunes de Pentecostés, el paraje de la ermita acogerá volverá a llenarse de público con la tradicional romería de la Virgen del Pinar. Será fiesta local, aunque los actos religiosos como el rosario y la procesión también tendrán lugar la jornada anterior, el domingo 23, para facilitar la participación de los hijos del pueblo que el lunes no puedan asistir.