Una pasión pintada en color blanco

A pesar de la nieve, diversas localidades decidieron no suspender las procesiones

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Las adversas condiciones meteorológicas obligaron a suspender, total o parcialmente, la mayoría de las procesiones de Viernes Santo, como es el caso de Cuéllar o El Espinar. En la ciudad de Cantalejo, los capuchones y los quintos (ataviados para la ocasión con traje blanco y faja negra) llegaron a salir de la iglesia de San Andrés, pero al ver los grandes copos que caían decidieron retornar al templo. También en Cabezuela se canceló la procesión, al igual que en Sepúlveda, donde los ‘alcaldes’ de las cofradías resolvieron, a vista del aguanieve que llenaba la atmósfera, que las imágenes permanecieran en la iglesia. En Riaza, donde también nevaba a esa hora, capuchones y ‘gascones’ optaron por no salir de la iglesia de Nuestra Señora del Manto. Y allí mismo tuvo lugar el canto de la salve a la Virgen, uno de los momentos más emotivos del Viernes Santo en la villa serrana. Uno de los lugares donde más dolió tener que suprimir el desfile fue Ayllón, puesto que este año se habían programado varias novedades, iluminar el recorrido con antorchas e interpretar varias saetas. En este caso, la procesión se trasladó a última hora de la mañana de ayer.

Pero no en todas las localidades se optó por la cancelación. En Cantimpalos, por ejemplo, pudo celebrarse la programada en horario matutino, llamada de Jesús Crucificado, pero no la de por la tarde, la del Santo Entierro. Los penitentes de San Ildefonso no se resistieron, a pesar de la nieve, a celebrar su procesión más significativa, y unos 150 salieron, descalzos y portando pesadas cruces, de la capilla de San Francisco. Eso sí, en la comitiva no participaron las imágenes, para evitar su posible deterioro. Tampoco en San Rafael la nieve fue obstáculo para la celebración. Y, en Fuentepelayo, aprovechando un descanso de la lluvia, se optó por una solución intermedia, ya que solo salieron los pasos de menor tamaño, precisamente los que pueden entrar más fácilmente en la iglesia de El Salvador, situada a mitad de recorrido.

La representación viviente de Torrecilla del Pinar no pudo desarrollarse, salvo varias escenas en el interior de la iglesia; a diferencia de la representación de Valverde del Majano, muy concurrida en la noche de Jueves Santo.