La balsa de purines desaparecerá del entorno del núcleo urbano de Losana. / el adelantado
La balsa de purines desaparecerá del entorno del núcleo urbano de Losana. / el adelantado
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El Juzgado Número 1 de lo Contencioso Administrativo de Segovia ha declarado nula la resolución de licencia de obras y ambiental del Ayuntamiento de Torreiglesias para legalizar una balsa de purines en Losana de Pirón, y ordena su derribo. El colectivo vecinal de Losana, núcleo que pertenece a Torreiglesias, informa a través de un comunicado, del contenido de la sentencia, que obliga a cerrar la balsa de purines, con capacidad para 3.000 metros cúbicos, ubicada en suelo rústico protegido y a unos 25 metros de un arroyo que desemboca en el río Pirón. Los vecinos subrayan que el firmante del decreto es Mario Pastor, alcalde de Torreiglesias y actual presidente del Consorcio Provincial de Medio Ambiente.
El Juzgado, de acuerdo a la información de los vecinos, declara “no ajustada a derecho” la resolución de la Alcaldía de Torreiglesias del 27 de febrero de 2017, “anulando la misma y en consecuencia, procede la demolición de la citada balsa de purín al no ser susceptible su legalización”.
La balsa, de 50×25 metros y 2,5 de profundidad, “se construyó sin ningún tipo de licencia entre septiembre y octubre de 2015. En los meses posteriores, y tras las denuncias de Ecologistas en Acción y la Asociación de Turismo Rural y Activo de Segovia, es cuando la propiedad comienza a tratar de solicitar los permisos para su legalización”.
Mientras tanto, el colectivo vecinal de Losana de Pirón, contrario a su legalización, recogió más de 300 firmas de vecinos y personas relacionadas con la localidad, que fueron presentadas en el Ayuntamiento de Torreiglesias y en la Junta de Castilla y León. Los vecinos añaden que, a pesar del rechazo, “fue concedida la licencia de legalización a la empresa Sagrado Corazón de Jesús 2266 S.L.”.
Parte de las naves de cerdos se encuentran ubicadas en el casco urbano de Losana, cuando la normativa establece que deben guardar una distancia mínima de 1.000 metros a cascos urbanos. “Por tanto, la enorme balsa de purines también se encuentra muy próxima, a unos 250 metros. Estas balsas de purines a cielo abierto y de grandes dimensiones son uno de los causantes de las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera”, afirman los vecinos en el comunicado.