La unidad móvil, durante una de sus visitas a Cantimpalos. / el adelantado
La unidad móvil, durante una de sus visitas a Cantimpalos. / el adelantado
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Todo el mundo tiene derecho a sonreir. Así lo pensaron hace cinco años cuatro odontólogas y un higienista voluntarios que crearon la Asociación Solidaria ‘Derecho a sonreir’, para atender de forma gratuita la salud bucodental de la gente sin recursos. Lo más costoso, por tiempo y dinero, fue montar una unidad móvil dental, con la que desde hace dos años y medio recorren la provincia para llegar a los más desfavorecidos y cuidar su boca.

José Manuel Guitián, uno de los impulsores de esta iniciativa, natural de la localidad segoviana de Sebúlcor, se unió a dos odontólogas de Madrid y otras dos de Segovia, para procurar que los segovianos con menos recursos también puedan sonreir. “La idea se me ocurrió durante la crisis, cuando pensé que había que ayudar de alguna manera, y estoy muy a gusto”, afirma. Salen a la provincia, al menos, una vez por semana, normalmente los jueves, y van recorriendo diferentes poblaciones, para atender a pacientes que les son derivados de parte de Cáritas Segovia y de los Centros Agrupados de Acción Social (CEAAS) de la Diputación Provincial. “Lo normal es que Cáritas nos envíe pacientes de la capital, mientras que los CEAAS seleccionan personas de toda la provincia. Entonces nos ponemos en contacto con el paciente y nos desplazamos a la localidad en la que vive o a una cercana, cabeceras de zona, como Coca, Cuéllar, Cantalejo, Cantimpalos o Villacastín”, cuenta José Manuel Guitián. Aunque apunta que también han trabajado en poblaciones pequeñas como la pedanía de El Negredo, dependiente de Riaza, que registra tan solo tres habitantes. “Para acceder al pueblo, —recuerda José Manuel Guitián— no entraba la caravana, que mide casi seis metros de largo, a los que hay que sumar los cuatro y pico del vehículo, doce metros, con los que es difícil moverse”.

Atienden, en su mayoría, a personas a partir de los 14 ó 15 años, sobre todo, en torno a los 40, que presentan una boca muy deteriorada y que no tienen dinero para costearse un tratamiento. Practican una odontología “conservadora”, como caries, endodoncias, reconstrucciones y prótesis, de todo, menos implantes y ortodoncias, al ser estas últimas más caras y con un tratamiento más largo.

En la actualidad tienen unos 60 pacientes, de los que, más o menos, el 70 por ciento son españoles y el resto extranjeros. “La gente es muy agradecida —comenta José Manuel—, porque ya no solo hacemos un trabajo a nivel funcional, sino también a nivel estético, y eso les da seguridad”.

Comenzaron aportando sus propios recursos, pero ahora cuentan con el apoyo de Bankia y la Diputación de Segovia, y acaban de recibir una beca solidaria de la Sociedad Española de Prótesis Estomatológica y Estética, que supone una ayuda económica de 3.000 euros.