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Fachada del obispado de Segovia./N. LLORENTE
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El sacerdote Donato Chope, que administraba las parroquias de Cabezuela, Aldeonsancho, Sebúlcor, Puebla de Pedraza y Valdesimonte, ha sido cesado por el obispado en sus funciones, y ha regresado a Guinea Ecuatorial, su país de origen, donde continuará su labor presbiteral  una vez finalizado su periplo en la diócesis de Segovia.

La decisión es justificada por el obispado por ‘razones pastorales’ enmarcadas en el proceso de reorganización de la diócesis que comenzó a finales del pasado mes de julio con los cambios en las responsabilidades parroquiales de un buen número de sacerdotes de la capital y de la provincia, a las que se añaden las presuntas irregularidades cometidas por el hasta ahora párroco de Cabezuela en la gestión económica de las parroquias que atendía.

Desde el obispado, el vicario general de la diócesis Angel Galindo asegura que el único motivo que justifica esta decisión –que se adoptó a mediados del pasado mes de julio- es las “discrepancias” con el trabajo pastoral que Chope estaba realizando en el pueblo, y aseguró que cualquier otro problema “si lo ha habido se ha solucionado sin mayor dificultad”. Sin confirmar ni desmentir los rumores sobre presuntas irregularidades, Galindo manifestó que este tipo de asuntos “pertenecen a la organización interna de la diócesis”, y precisó que se resuelven en el mismo marco de “discreción y normalidad” con el que se solucionan cualquier clase de conflictos.

Así, Donato Chope, que llevaba varios años como responsable y administrador parroquial de Cabezuela y los pueblos antes citados, regresó a Guinea Ecuatorial, y ha quedado a disposición de los responsables eclesiales del país africano para continuar su tarea pastoral como sacerdote, según explicó Galindo.

Por otra parte, el vicario pastoral señaló que los pueblos que atendía el sacerdote cesado no quedarán sin atención religiosa, y a mediados del próximo mes de septiembre llegará un nuevo presbítero, que conforme a la nueva organización diocesana, pasará a depender directamente del Arciprestazgo de Cantalejo-Fuentidueña tanto en la organización pastoral como económica.

“A veces, las decisiones que hay que tomar cuestan –aseguró Galindo- pero en este caso todas las cuestiones económicas y pastorales ya han quedado resueltas, y al igual que se hacen cambios  en cualquier empresa, en la diócesis también buscamos optimizar los recursos para intentar dar el mejor servicio de cara a la misión evangelizadora de la Iglesia”.

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