Momento del cruce de la Virgen del Rosario en andas por el arroyo Peñalara.
Momento del cruce de la Virgen del Rosario en andas por el arroyo Peñalara. / María Martín
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Al pie literalmente de los caballos, este primer sábado de mayo, en la romería de la Feria de Abril en Valsaín, los romeros llevan en andas a la Virgen al cruzar el río. Después toman el relevo las mujeres que le conducen aproximadamente durante un kilómetro hasta llegar a Los Asientos, allí se reza una emocionada salve cantada donde hasta el más pequeño se conmueve, a continuación se ofrece unos aperitivos con vino. La ‘Asociación Amigos del Toro’ desde hace más de dieciocho años festeja esta bonita tradición, asumiendo los gastos en su totalidad.

Valsaín, con sabor andaluz en este caso, sigue fiel a sus tradiciones y esta celebración de la Feria de Abril es una manifestación más. Antonio Fraile, uno de los fieles seguidores de la afición taurina en esta localidad, cuenta que en el Palacio de Valsaín ya se celebraban festejos taurinos en su Patio de Vacas. José Salamanca, nacido en esta localidad y buen conocedor de las tradiciones de su localidad, cuenta que “el resto del año también tenemos otros festejos como la fiesta de San Antón en enero, Santa Águeda, en febrero, sus Fiestas Patronales en Septiembre y la mayoría del presupuesto de gastos, lo sufragan los habitantes de Valsaín y La Pradera, también los socios de la Hermandad de Rosario, la citada Asociación y todas sus Peñas. ¡Viva Valsaín que acoge a sus visitantes de esta forma tan hospitalaria!”.

Fernando Peinador, vecino también de esta localidad, relata cómo se gestó esta fiesta. “Surgió como una reunión, cuenta”. Se debe tanto a la economía, como a la cultura de este pueblo. Se basan en los oficios ligados al pinar; Los gabarreros, personas que han recolectado leñas muertas en el bosque durante muchos años. Se habla en pasado, porque actualmente sabemos que este Pinar, pertenece a la denominada Sierra de Guadarrama como Parque Nacional, que nació con una superficie de 33.960 hectáreas, repartidas entre Madrid (21.714) y Castilla y León (12.246) y ahora, cuenta con tristeza, “no está permitido la fructífera y difícil tarea de limpiar el suelo del Pinar como se ha hecho a lo largo de siglos en este pueblo y conformar así, la limpieza de los pinares”.

Estos vecinos junto con los ganaderos, como Daniel Gonzalez Herraiz de 36 años, cuentan que gracias a ellos se conservan las distintas variedades locales de vaca, complementan con esta actividad su pequeña administración doméstica. Y es que este Pinar, reserva y esconde rincones privilegiados como La Boca del Asno o el monumento megalítico de La Cueva del Monje, El Lago de Peñalara, El diente del Diablo, el Picacho de la Muerte y el Arroyo de los Baños de Diana. Por otra parte, todos estos lugares y otros muchos más, llevan consigo unas leyendas conocidas por la zona y que las abuelas cuentan a sus nietos para conservar la tradición tales como la conocida fábula sobre el origen del Acueducto de Segovia. Al parecer, tan magnífica obra de la ingeniería romana, tendría su verdadero origen en un misterioso pacto entre una joven y el mismísimo diablo. Él habría levantado el acueducto a cambio del alma de la chica, pero el compromiso no se cumplió pues el demonio no pudo colocar la última piedra antes de la hora acordada para la finalización del canal.