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Si algo tiene de particular la Cabalgata de los Reyes Magos de Cuéllar es su peculiar manera de visitar a los niños. Estos son partícipes de la mejor manera posible: junto a Sus Majestades. Ya sea en las carrozas o en los belenes vivientes, ellos son protagonistas y lo viven desde dentro. Los Reyes Magos visitaron a los ancianos en las diferentes residencias de la villa por la mañana, para dar paso a la Gran Cabalgata por la tarde. Las carrozas, tiradas por tractores, como es tradición en Cuéllar, hicieron su primera parada en el Belén de San Andrés, junto a la iglesia. No falta detalle, porque los pastorcillos hacen su función, la Virgen y San José también, y hasta el niño recibe los agasajos de Sus Majestades. Un chocolate rápido para entrar en calor hace que vuelvan a la carroza, entre los vítores de los niños, para ir al siguiente Belén, el recuperado de Valdihuertos. El año pasado no se organizó, pero esta año ha vuelto, entre las casas de los vecinos, con toda la ilusión de antes, e incluso más. San Francisco, Santa Clara, El Salvador y La Cuesta fueron las siguientes paradas antes de la Plaza Mayor y el Balcón del Ayuntamiento, desde donde Sus Majestades se despidieron con afecto hacia todos los niños de la comarca y animando a todos a que sea una noche mágica gracias a su buen comportamiento. Hoy, la estampa será diferente; parques y plazas se llenarán con los niños estrenando regalos, sin importar el frío que las fuertes heladas están dejando en la villa. Para acabar con la celebración del día de Reyes, el Niño Jesús de la Bola saldrá en procesión, cumpliendo con la tradición.