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Interior del Aserradero de Valsaín, que sufrió un incendio en el año 2015, y sólo ha llegado a funcionar desde entonces unos meses por falta de rentabilidad. / kamarero
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El Aserradero de Valsaín, que languidece desde que sufriera un incendio hace trece años, espera nuevas oportunidades para recuperar su atractivo y convertirlo en una instalación rentable, bien por su actividad maderera, o bien como atractivo museístico y turístico como va a proponer el PP segoviano en el Senado.

Así lo anunciaron ayer lunes los senadores segovianos Juan Ramón Represa y Juan Carlos Álvarez, que registrarán una moción que se debatirá en la Comisión de Cultura y Deporte del Senado para declarar Bien de Interés Cultural (BIC) al Real Taller de Aserrío del Monte Las Matas, creado en el año 1884, y que dio origen al propio núcleo de Valsaín. Para ello, proponen la catalogación de una serie de inmuebles, así como de maquinaria y sus complementos.

La iniciativa del PP, -que se suma a la petición de declaración BIC aprobada por la Junta de Castilla y León recientemente a instancias del grupo parlamentario Podemos- propone la musealización de todo el viejo taller de aserrío, así como la creación en su interior del Centro Nacional de Interpretación de la Madera, como complemento a las visitas que se realizan al Parque Nacional Sierra de Guadarrama.

Según los parlamentarios populares, el Real Taller se construyó en la Pradera de Navalhorno, en Valsaín, a petición de la Corona. Se trata de un conjunto de edificaciones e ingenios singulares movidos por una caldera y motor de vapor traído a España desde Gante, en Bélgica. Los edificios ocupan una superficie de 1.792 metros cuadrados que albergan principalmente la maquinaria de vapor que movía tanto las sierras de corte de los rollos de madera, como máquinas de moldeo, machihembradora, o cepilladoras. El agua para alimentar al ingenio de vapor provenía del arroyo de Peñalara a través de un canal que lo captaba desde el depósito de la Pinochera.

La iniciativa de los senadores se complementa con la propuesta para dotar de un crédito extraordinario al Estado, que es el propietario de dicha instalación, a través del Organismo Autónomo Parques Nacionales, y así pueda realizar las obras de restauración de los edificios y de la propia maquinaria. “Pretendemos ir más allá y conseguir que se restauren las propias máquinas de vapor, para que periódicamente pueda ser puesta en marcha para ser visitada por los turistas”, aseguró Represa. “Queremos que no sea solamente un aliciente más dirigido a cualquier visitante y en especial, a los turistas del Parque Nacional Sierra de Guadarrama, si no que sirva como conocimiento y promoción de la importancia de la gestión forestal”, subrayó Juan Carlos Álvarez.

Devolver la actividad a este complejo parece unir a la mayoría de grupos políticos, y aceptan cualquier modo aunque no encaje a la perfección con la ideología política. El PP propone que el Aserradero se convierta en Museo con dotación presupuestaria pública; y desde el Ayuntamiento, gobernado por el PSOE, se ha visto con buenos ojos su gestión por parte de empresas privadas.

Cualquier idea parece buena siempre que el Aserradero recupere su actividad. Valor histórico y patrimonial tiene. Y así se ha hecho ver en varias ocasiones. Pero lo cierto es que desde el incendio del 1 de octubre de 2005, no ha levantado cabeza. Se invirtieron unos tres millones de euros en la sustitución de la maquinaria. Y se puso en marcha en 2010, pero solo funcionó dos años por falta de rentabilidad. En 2015, el Ministerio de Agricultura, a través de Parques Nacionales, adjudicó su gestión a una empresa que pensaba en fabricar pellets y utilizar subproductos de la zona. La adjudicación se hizo tras dos intentos fallidos antes para licitar el contrato. Este último tampoco maduró, pues a los pocos cerró.

Desde la patronal de la madera, su presidente, Luis Comyn lamentaba en marzo que no se hayan hecho los esfuerzos suficientes para sacar a flote el Real Aserrío que la remodelación se esté quedando obsoleta sin ni siquiera darle uso.

La madera de Valsaín y los mensajes erróneos

El senador Juan Carlos Álvarez asegura que es errónea la idea de que el uso de papel procedente de bosques es negativo. A su juicio, existe un déficit de consumo de madera en España y hay muchas más posibilidades de aprovechamiento que además redundaría en la mejora del medio ambiente.

Álvarez señala que aproximadamente sólo se consume el 45 por ciento de la madera que se produce en el monte. El resto se queda en los propios bosques sin ser aprovechado e incrementando el peligro de incendios.

“Los bosques secuestran el carbono del ambiente y la densidad de árboles puede ser mucho mayor que en la actualidad, con lo que ello supone en la lucha contra el cambio climático”, afirma.

“El monte genera una media de 0,8 metros cúbicos de madera por hectárea y año, pero sólo una parte es aprovechada”, añade. “La sociedad necesita conocer la importancia del uso de la madera, no solo como un medio económico más para la supervivencia del medio rural, sino para que se conozca la importancia que tiene su consumo capturando el carbono y luchando contra el cambio climático”, manifiesta.

Por otro lado, el parlamentario popular también hace referencia a la importancia de la marca Maderas de Valsaín, que debe ser aprovechada por su calidad. Hace hincapié es que es la madera más conocida y apreciada de toda España por su calidad, y por su valor para la construcción, como se ha demostrado durante siglos.

Añade que los pinares de Valsaín representan uno de los principales activos de la comarca y una marca de garantía para las empresas que utilizan su madera. El sello ‘Maderas de Valsaín’, que goza de las certificaciones internacionales de mayor prestigio, se debe a que los suelos, el clima y la situación otorgan a este material una alta calidad. Los pinos esbeltos y rectos que componen estos montes públicos de 10.668 hectáreas, son de tronco cilíndrico casi uniforme con alturas superiores a los 40 metros y más de un metro de diámetro. La calidad maderera es la que en épocas pasadas hizo prosperar toda un complejo industrial que también llegó a la producción de vidrio.