Procesión con la imagen de San Marcos. / E.A.
Procesión con la imagen de San Marcos. / E.A.
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La cofradía de San Marcos vive tiempos felices. A diferencia de la mayoría de las hermandades de la provincia, cuyo número decrece, ésta de Sepúlveda no para de aumentar sus integrantes. Cuando Juan Carlos Llorente Santos asumió el cargo de ‘alcalde’, hace poco más de un lustro, la nómina de cofrades rondaba los 160. Hoy, la cifra se acerca a los 430. ¿Dónde está el secreto? “Antes, la gente que bajaba a la fiesta —en el barrio de Santa Cruz— era muy mayor; y lo que se ha intentado es atraer a los jóvenes”, explica Llorente. ¿Cómo? Con múltiples actividades después de los oficios religiosos, como cena a base de pizza. Así, se han asegurado que haya niños suficientes para sacar en procesión la pequeña imagen de San Marquitos. Por otra parte, en esta cofradía las mujeres han adquirido “un papel fundamental”. “Aquí participan más las mujeres que los hombres”, reconoce Llorente.

Siguiendo la tónica de los últimos años, la función ha estado muy animada. Comenzó el viernes 27, día de las vísperas. Luego, el sábado 28, tras la misa y procesión, se repartieron pinchos morunos. Y el domingo 29, después de la eucaristía matutina hubo paella.

Además, durante los tres días, numerosos sepulvedanos fueron a merendar a la casa de la cofradía, que tiene la obligación de ofrecer pan y vino a los asistentes.

“Seguiremos mejorando —promete Llorente—, lo próximo será recuperar el juego de bolos”.