Iglesia de San Cristóbal de la Vega.
Iglesia de San Cristóbal de la Vega.
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FOTOS: JOSE ANTONIO SANTOS

A 60 km de Segovia y a 11 km de Arévalo (Ávila), se encuentra la pequeña localidad segoviana de San Cristóbal de la Vega. Este pequeño pueblo castellano, cercano a localidades como Rapariegos y Santiuste, formó parte del tercio de la Vega y del sexmo de Arévalo (Comunidad de Villa y Tierra de Arévalo) y, en la documentación medieval aparece con el nombre de Sant Christoual, al que se añadió el de la Vega por su pertenencia al tercio del mismo nombre. Además, por su especial situación, fue una parada obligatoria para arrieros y caminantes de aquellos tiempos, hasta el punto de ser considerado un importante centro de comunicaciones entre el norte y el sur de España.

La Comunidad de Villa y Tierra de Arévalo era una institución política castellana, un sistema de autogobierno para distribuir justicia y organizar el aprovechamiento de las aguas, tierras y pinares.

La agrupación de pueblos y aldeas formó lo que se denominó “Universidad de la Tierra de Arévalo” pero, organizada en unidades subcomarcales llamadas Sexmos, que con fines administrativos, de organización, defensivos y recaudatorios, fueron la fuerza de la independencia y de los Concejos Castellanos. El Sexmo de la Vega se reunía en San Cristóbal.

Con el nombre de San Cristóbal hay nueve poblaciones diferentes en nuestra provincia y, aunque no se conoce la razón concreta de esta coincidencia, sí se sabe que sobre San Cristóbal existe una leyenda.

LEYENDA DE SAN CRISTÓBAL
Se conoce poco de este santo y lo que se sabe es a través de una leyenda medieval, conocida como “Leyenda Dorada”.

En esta historia se muestra a un San Cristóbal gigante, de unos 5 metros, un hombre corpulento que buscó, recorriendo el mundo, al señor más poderoso para consagrarse a su servicio. Al primero que encontró fue a un rey cristiano pero, cuando vio que este rey temía al diablo, cambió de amo y comenzó a servirlo a él y a su ejército maligno.

Continuando la historia, cuentan que un día, en un cruce de caminos, el diablo vio una cruz de piedra y comenzó a temblar. San Cristóbal se preguntó cómo se podía tener miedo de alguien que había muerto en una cruz siglos atrás… dejó al diablo y siguió buscando.

En su búsqueda dio con un ermitaño que le explicó cómo servir a Cristo. Le contó que cerca de allí había un río en el que muchos se ahogaban al intentar cruzarlo y que él, con su corpulencia y estatura, podía ayudarlos a pasar de una orilla a la otra cargándolos sobre sus hombros…

San Cristóbal comenzó a realizar esta labor apoyándose en una gruesa vara. Poco a poco, el santo, fue pasando hombres y, fue pasando el tiempo, hasta que un buen día escuchó la voz de un niño: “¡Cristóbal, sal y ayúdame a cruzar el río! Al salir, el santo no vio nada… Eso mismo ocurrió otra vez…

A la tercera fue diferente, vio al niño y lo subió en sus hombros disponiéndose a cruzar pero, cada vez el niño pesaba más y más… hasta que el gran San Cristóbal no podía con él pero, con un enorme esfuerzo, llegó a la otra orilla y dijo: ¡Creía que llevaba el mundo entero sobre mis espaldas!.

El Niño le contestó: “Y lo has llevado porque yo soy Cristo, el creador de este mundo. Cuando vuelvas a tu cabaña, planta la vara y mañana estará verde y tendrá frutos…” y, así fue como San Cristóbal se convirtió en el portador de Cristo.

Algunos dicen que esta es una leyenda medieval y otros, que es una transformación de la mitología griega (El mito de la barca de Carón)… Lo cierto es que a causa de esta leyenda San Cristóbal se ha convertido en el Patrón de los viajeros.

PATRIMONIO
La Iglesia de San Cristóbal de la Vega, dedicada a San Cristóbal Mártir, está situada en un alto desde el que se observa todo el pueblo. Pese a todos los arreglos y modificaciones que se han podido realizar a través de los años o siglos, se observa que es de estilo románico-mudejar.

De su época inicial se conserva su cabecera, con arquillos ciegos. En el interior del templo encontramos que su planta se divide en dos naves aunque se piensa que pudieron ser tres y que su techo se cubre con yeserías barrocas. En el presbiterio, en un retablo, se encuentra el santo titular, San Cristóbal, patrón del pueblo. Junto al santo, un cuadro dedicado a “Santiago Matamoros”.

El centro cultural de San Cristóbal de la Vega está ubicado en una antigua fragua hoy rehabilitada y, en el pueblo, se conservan algunas bodegas particulares, que aún se mantienen en pie como lugares de reunión y ocio porque la producción de vino es prácticamente es inexistente.

FIESTAS
El calendario de fiestas se centra en la festividad de Santa Petronila, el 31 de mayo, Santiago Apóstol, el 25 de julio y San Isidro Labrador, el 15 mayo. Por otro lado, en esta localidad existe la Cofradía de Santa Águeda y, organizado por las mujeres que pertenecen a ella, el 5 de febrero celebran la festividad de esta santa.

LOS ARRIEROS
Al ser San Cristóbal de la Vega un importante nudo de las comunicaciones de la época, el ir y venir de arrieros era muy normal en estas latitudes.

Los arrieros eran personajes que ayudados por sus mulas, cargaban y transportaban productos del campo y otras mercancías, para ser comercializadas en otros lugares a través de diferentes rutas. Los arrieros fueron, hasta mediados del siglo XIX, el único transporte de mercancías y se convirtieron en una importante base económica y social, hasta el punto de que, a su alrededor, fueron apareciendo un buen número de actividades como los mesones, lugares donde los arrieros descansaban, comían y atendían a sus mulas pues estos establecimientos disponían de corral.

‘Arriero’ proviene de ‘recua’ o conjunto de animales destinados al transporte pero también, de la expresión ¡Arre!, utilizada para poner en movimiento a los animales. Además, los arrieros trabajaban en “muladas”, con un importante número de mulas, de las que no eran propietarios. Cuando aprendían y controlaban el oficio, compraban un pequeño grupo de mulas, se asociaban con otros arrieros en su misma situación y se convertían en arrieros independientes. Cuentan, quienes se dedicaban a ello, que los arrieros transportaban de todo. Desde pescado, por rutas en las que la noche se pasaba en las zonas más altas de las montañas para aprovechar los neveros, en los que conservaban el pescado hasta la mañana siguiente, productos delicados como huevos …

¿Saben de dónde viene la conocida frase “arrieros somos y en el camino nos encontraremos”? La respuesta es evidente pues los arrieros sabían que no debían discutir en público los problemas que pudieran surgir entre ellos a causa de no haber podido cerrar un trato porque otro arriero se hubiera adelantado o porque hubiera utilizado alguna “triquiñuela”. Estas discusiones perjudicaban a su imagen y a sus futuros negocios. Por esa razón, resolvían sus diferencias en los caminos, lejos de las poblaciones y, utilizaban esa expresión que, a modo de advertencia venía a decir: “Ya nos veremos tú y yo”.

SAN CRISTÓBAL DE LA VEGA HOY
Su alcalde desde 2015, José Antonio Sáez García (PP), comenta que la forma de vida de los habitantes de la localidad de San Cristóbal de la Vega, 110 en el año 2017, es la agricultura y la ganadería porque el aspecto turístico de esta pequeña localidad, se encuentra enfocado en poblaciones muy cercanas como Arévalo, excepto por el bar que existe en el pueblo, llamado El Paso, lugar de reunión para los vecinos y visitantes de la localidad.

En cuanto a las obras que durante el año 2018 se han venido realizando en San Cristóbal de la Vega se encuentra el arreglo de “un par de calles” en las que también se han cambiado las redes de agua porque “era para lo que daba el presupuesto”. Comenta el alcalde que ahora, hasta que comience el próximo año y se concedan nuevas subvenciones, no se podrá hacer nada más.

Al preguntar a José Antonio Sáez por el número de segundas viviendas que acoge esta localidad me contesta que, en esa situación, se encuentran la mitad, o más, de las casas del pueblo. Añade el alcalde que los habitantes reales de San Cristóbal de la Vega, durante el año, son unos 80 vecinos, el resto acuden durante las vacaciones y los fines de semana.

RECETA
Para realizar la receta de esta semana volvemos a San Miguel de Bernuy donde Loli Peromingo, nacida en Turégano y celiaca desde los 50 años (un tiempo antes se lo habían detectado a su hija), nos vuelve a dar preparaciones muy sabrosas dedicadas a las personas que por tener este problema, deben cuidar especialmente su alimentación.

Cuando desde muy joven, alguien se encuentra ante la necesidad de modificar sus hábitos alimenticios, que fue lo que en definitiva le ocurrió a ella, tiene la opción de quedarse en el nivel básico o investigar para alcanzar recetas que le proporcionen una completa calidad de vida.

Loli adoptó la segunda opción e investigó y, entre sus investigaciones, Loli Peromingo consiguió recetas, aptas para celiacos, tan estupendas como la Tarta de tres chocolates.

Ingredientes y modo de preparación:
Para hacer la galleta que sirve de fondo a la tarta, se pone un poco menos de una tarrina pequeña de tulipán y, un paquete y medio de galletas María de la marca Gullón especial para celiacos, sin gluten, machacadas. Estos dos ingredientes se mezclan y el resultado se deja enfriar metido en un molde de los que se pueden desmontar.

Mientras la galleta se va quedando dura, con consistencia. En un bol ponemos un vaso de nata (de los grandes) y en ella disolvemos una tableta de chocolate negro que no tenga gluten y un sobre de cuajada. Se mezcla y disuelve todo (Nos indica Loli que no pone más azúcar porque ya lo lleva el chocolate). Cuando está bien mezclado y la cuajada ha dado un par de hervores para que el resultado, con la cuajada, quede más cremoso, se vuelca sobre la galleta que está en el molde y se deja enfriar, primero a temperatura ambiente y, más tarde, en el congelador.

Cuando el primer chocolate está «bien frio», comenzamos a preparar el «segundo chocolate». Necesitamos otro vaso de nata, otra tableta de chocolate, esta vez blanco (como siempre sin gluten) y, otro sobre de cuajada. El procedimiento es el mismo.

Y, por último, el «tercer chocolate»… Vaso de nata, tableta de chocolate con leche, sin gluten, un sobre de cuajada…. El sistema es el mismo…

Para adornar esta estupenda tarta, Loli nos dice que ella ralla chocolate blanco pero también se pueden poner cereales en forma de bolitas o cualquier otro producto que se prefiera pero, eso sí, sin gluten.

SAN CRISTÓBAL DE LA VEGA EN POCAS PALABRAS

Distancias:
A 60 km de Segovia

Población:
110 habitantes en 2017

Alcalde:
José A. Sáez García (PP)

Patrimonio:
— Iglesia parroquial de San Cristóbal Mártir.
— Centro cultural, ubicado en una antigua fragua
— Bodegas particulares

Fiestas:
— Santa Petronila, 31 de mayo
— Santiago Apóstol, 25 de julio
— San Isidro Labrador, 15 mayo
— Santa Águeda, 5 de febrero

Leyenda:
— Leyenda Dorada. Leyenda sobre San Cristóbal

Tradiciones:
— Los arrieros

Bares:
— El Paso