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Los riazanos honraron a la Virgen de Hontanares con una romería, como de costumbre. / EL ADELANTADO
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El municipio segoviano lleva celebrando, desde el pasado fin de semana, sus fiestas patronales en honor de la Virgen del Manto. Sin embargo, los festejos no terminan aún, y Riaza encara un segundo fin de semana de fiestas con multitud de actividades para todos los públicos.

Estos días, los riazanos han podido disfrutar de juegos para los más pequeños, comidas y cenas de hermandad, campeonatos deportivos y espectáculos taurinos, entre otros, que han colmado la agenda del municipio. El pasado fin de semana, Riaza honró a su patrona, la Virgen del Manto, y a la Virgen de Hontanares, con misas y procesiones por las calles del pueblo.

Para mañana sábado, Riaza comenzará la penúltima jornada festiva con un encierro por las calles del municipio, amenizado por la charanga Cubalibre. Después, se soltará en popular ‘Toro de la Asociación 2018’, de nombre Torrano, perteneciente a la ganadería de María Antonia de la Serna. Asimismo, la Comisión de Peñas organiza otro encierro para los más pequeños, por el mismo recorrido, después del primero de adultos.
La tarde estará protagonizada por una corrida de toros, en la que Luis Bolívar, Javier Cortés y Juan Leal lidiarán seis toros de la ganadería de José Escolar Gil de Lanzahita, en un acto amenizado por la Banda de la Escuela de Música de Riaza.

A las 20.00 horas, los jóvenes riazanos podrán participar en las actividades infantiles que se llevarán a cabo en la zona de la casa cultural, con una fiesta de despedida con bailes y coreografía. Por la noche, la orquesta La Huella pondrá la nota musical hasta la madrugada, en el penúltimo día de fiestas en Riaza.

La jornada del domingo estará dedicada a la Virgen de Hontanares, con la tradicional misa y procesión en la ermita de la misma, que pondrán el punto y final a esta edición de fiestas en Riaza.

Unas fiestas muy populares en la zona nordeste de Segovia, caracterizadas, además de por sus eventos sociales y taurinos que tienen lugar durante los nueve días de duración, por los vermús, amenizados en su mayoría por charangas de la provincia, que congregan a multitud de jóvenes y mayores de los pueblos de alrededor. Unas fiestas que sirven para despedir también el verano, permitiendo a los riazanos quedarse con muy buen sabor de boca y esperar a las del año que viene.