El propietario del restaurante ‘Vuelta y Vuelta’ dice que unos andamios son los culpables de las anulaciones de reserva.
El propietario del restaurante ‘Vuelta y Vuelta’ dice que unos andamios son los culpables de las anulaciones de reserva. / E.A.
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El restaurante granjeño ‘Vuelta y Vuelta’, que fue pionero al crear las croquetas de judiones, que fueron presentadas en el concurso de tapas de judión de 2017, ha tenido que echar el cierre.

Este negocio, regentado por Álvaro Cabello, también fue “el primer restaurante de Segovia en ofrecer entrecot de búfalo”, asegura, pero la oferta ha durado poco debido a que “unos andamios colocados juntos a su terraza han servido para que sus reservas se anulen al no poder disfrutar de la comida al aire libre”, dice Cabello, quien, por otro lado, lejos de desanimarse ha decidido emprender su actividad en Segovia y buscar allí un local donde pueda ofrecer sus dos especialidades, además de una variada carta.

“Sin tener experiencia previa en hostelería, monté el restaurante Vuelta y Vuelta y tan solo un año y medio después es el mejor valorado de los 34 que hay en La Granja (por delante incluso del mítico Casa Zaca) y el 17 mejor valorado de los 516 que hay en la provincia de Segovia, según Tripadvisor que hace una valoración basada en las opiniones de los clientes”, explica el mismo Cabello.

Cabello asegura que “el turismo ha caído en La Granja un 50% y, si preguntas a comerciantes y propietarios de restaurantes te dicen que están facturando la mitad que el año pasado”, por lo que el comunicador y hostelero se pregunta “¿Qué está pasando en La Granja?” y achaca esta bajada en los números, aunque también solicita que “todos deberíamos hacer autocrítica, el primero el alcalde”, dice Cabello.

Responsabilidades

Y es que el hostelero pone de relevancia que el alcalde, José Luis Vázquez, lejos de reconocer el problema, “asegura que todo funciona siempre maravillosamente bien”, pero, continúa explicando “lo cierto es que en el último año han cerrado en La Granja más de diez negocios”.

Otro de los problemas que asegura el hostelero han sido vitales para el cese de su actividad son “las sombrillas de los restaurantes de la calle Embajadores, que hacen una barrera visual, que impide que su restaurante (en la zona baja de la misma vía) pueda verse desde la plaza del vidriado”.

Además, insiste Cabello en que “el constructor de una obra a mitad de la calle sigue usando la calle para aparcar sus camiones impidiendo también la visibilidad del restaurante Vuelta y Vuelta”.

Además, manifiesta que “las mesas de la terraza de su restaurante han quedado anuladas al haber sido colocados unos andamios que podrían estar colocados medio verano”, y, además, asegura el propietario, “a día de hoy, el propietario del local todavía no me ha avisado que se iban a colocar allí esos andamios y eso que ya llevan puestos más de diez días”.
Álvaro Cabello ya ha presentado una reclamación en el Ayuntamiento sobre la situación de la calle y, por el momento, asegura no haber recibido ninguna contestación del Consistorio granjeño.

Ordenazas incumplidas

Dicha reclamación, según relata el hostelero, “se basa en que el Ayuntamiento está incumpliendo tres aspectos de sus propias ordenanzas municipales”, ya que, explica “en uno de sus puntos se detalla que todas las terrazas deben tener marcados en el suelo sus límites” y cuenta, “la única que los tiene marcados en esa calle es la de Vuelta y Vuelta y no así el resto de los establecimientos de la calle Embajadores”. Otros de los puntos que no se cumple, lamenta Cabello es que “no se pueden colocar mesas ni otros objetos fuera de los límites”, además de que “las sombrillas no pueden sobrepasar los límites e impedir el paso de personas y/o de vehículos”.

En este sentido, para Cabello “en estas condiciones es imposible seguir con este restaurante en La Granja”, aunque sí que desvela que “me encantaría poder continuar con mi proyecto en Segovia capital, si surgiera una oportunidad. Dentro de mis posibilidades, no tengo la más mínima duda de que continuaría allí” su actividad, aunque reconoce también que es una tarea difícil ya que hay “pocos locales que puedan utilizarse como restaurantes en las zonas de más afluencia de personas de la ciudad”, que es donde pretendería instalarse.

Así, si finalmente no pudiera lograr su meta, se vería obligado a volver a su anterior actividad como asesor de comunicación de empresas y organismos de investigación, trabajo que llevó a cabo durante varias décadas, antes de dejarlo todo para lanzarse a ser hostelero y crear su ahora cerrado restaurante en La Granja.

FuenteLorena Sanz
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