Los aficionados a la bicicleta de montaña realizaron ayer su primera protesta en Segovia, ante la Delegación Territorial de la Junta. / kamarero
Los aficionados a la bicicleta de montaña realizaron ayer su primera protesta en Segovia, ante la Delegación Territorial de la Junta. / kamarero
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La propuesta del Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama no gusta a los aficionados a la bicicleta de montaña, por las restricciones establecidas, en su opinión “excesivas”, al uso de la bici por la Sierra. Así lo han expresado ya en diferentes ocasiones, y con la presentación de alegaciones al PRUG, por las que exigen una regulación de la utilización de la bicicleta basada en “informes objetivos y serios”. Ayer salieron a la calle a protestar. Medio centenar de personas, pertenecientes a quince clubes y asociaciones deportivas ciclistas de la provincia se concentraron ante la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León para reivindicar poder seguir rodando con sus bicicletas por caminos, sendas, cordeles y cañadas de uso público, que figuran en el catastro, “los de toda la vida”.

Con pancartas en las que se podían leer lemas como: “Regular, no prohibir”, “La Sierra es de todos” o “No al PRUG”, los aficionados a las bicicletas de montaña defienden continuar haciéndolo como hasta ahora por la Sierra, y rechazan una restricciones “que nos parecen que se hacen de manera arbitraria, sin consenso y sin ningún criterio”. Según denuncian, el Plan previsto reduce la circulación de bicicletas por la Sierra a unas pocas pistas que no llegan ni al 10 por ciento de lo que actualmente disponen, a lo que se añade que además serán compartidas con caminantes y caballistas.

María Antonia Jordán, del Club Ciclista Las Kamelias, y portavoz de los clubes que han alegado el PRUG, explicaba ayer que su reivindicación es que “se quede como está, que es lo que se dijo en 2009, en el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) del Parque Nacional”. “No hacemos nada fuera de la ley. Rodamos con una bicicleta que no contamina, no despide humos y no hay ningún estudio actualmente que demuestre que degradamos”.

Los ciclistas consideran “excesivas” las limitaciones que les quieren imponer. “Además de que los caminos se reducen, la mayoría son de asfalto, de solo tres metros de anchura, lo que implica que llevaremos una mayor velocidad que si vas por un sendero, y si los vamos a compartir con caminantes y caballistas, al final será un caos”, insisten. Estos colectivos son conscientes de que un Parque Nacional necesita una regulación de los usos. En este sentido, María Antonia Jordán comentaba ayer que “el que se cree un Parque Nacional a escasos 60 kilómetros de una población de más de cuatro millones de habitantes (Madrid) es un problema, pero eso no quiere decir que no se pueda regular bien, que si a alguna zona protegida no se puede acceder, no accedemos, pero lo que no se puede hacer es prohibir sin más, sin ninguna razón. Hemos pasado del todo al nada”.

El pasado 1 de marzo concluyó el plazo de presentación de alegaciones al PRUG. Jordán señaló que los ciclistas han presentado alegaciones individuales, y además otras conjuntamente entre los quince clubes deportivos, al artículo 45, relativo a la prohibición de circular libremente por la Sierra, y que también impide que las bicicletas eléctricas puedan transitar por la Sierra, a no ser que sean contratadas por una empresa.

Los quince clubes deportivos que se han unido para reivindicar el uso de la bicicleta por la Sierra representan a más de 1.000 personas censadas. Ayer anunciaron que continuarán la movilización hasta que tengan una respuesta de la administraciones a sus alegaciones, que podría alargarse hasta el mes de octubre. “Vamos a realizar una serie de manifestaciones en bicicleta por diversos puntos de la Sierra, concluyendo todas en Segovia, haciéndonos escuchar y demostrar que si no nos quieren en la Sierra, nos van a tener en la calle, en el asfalto”, afirmó María Antonia Jordán.

Tras la protesta en la Plaza de la Reina Doña Juana, los ciclistas entregaron un escrito al delegado territorial de la Junta, Javier López-Escobar, por el que le solicitan que “junto con las alegaciones presentadas en fechas pasadas, sea elevado a la comisión correspondiente del Parque Nacional y se tengan a bien para el uso y disfrute de la bicicleta en todo el territorio del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama”. En el escrito destacan que los amantes de la bicicleta de montaña llevan transitando por la Sierra de Guadarrama con sus bicis desde que aparecieran en los años 90 del siglo pasado. “Los que estamos aquí representamos un colectivo comprometido con el medio ambiente, con la conservación del patrimonio cultural, material e inmaterial de Segovia. Además, somos defensores de la protección de la Sierra, y entendemos que tenga que existir una regulación del uso, pero basada en informes objetivos y serios”, señalan en el escrito. Las alegaciones que han presentado, apuntan, se centran en que quieren “seguir rodando por los caminos, sendas, cordeles y cañadas de uso público que figuran en el catastro. Pero lo hacemos convencidos de que el uso de la bicicleta en el Parque Nacional es positivo: fomenta el ejercicio físico del visitante, no degrada los caminos y contribuye a un mejor conocimiento del mismo”. A partir de ahora, confían en poder negociar con la administración otras alternativas.