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Francisco Vázquez y Magdalena Rodríguez inauguraron ayer el curso. / E. A.
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Saber utilizar el poder de la comunicación corporal, la voz, el discurso, el contexto, prestar atención al cliente y ofrecerle una dedicación individualizada y personalizada; entrenar recursos como la escucha activa o la asertividad son algunas de las materias que se han impartido en el curso para mejorar la comunicación con el cliente en el sector turístico que se ha desarrollado en la Casa del Sello organizado por Prodestur, organismo turístico de la Diputación. El seminario, al que han acudido una treintena de alumnos, fue inaugurado ayer por el presidente de la Institución provincial Francisco Vázquez, junto a la diputada de Prodestur, Magdalena Rodríguez, y estuvo impartido por Javier González Rubio, de la empresa Enproceso.

El máximo representante de la Diputación destacó que “la formación es una herramienta principal para conseguir la calidad en el servicio que se presta en cualquier ámbito, pero más en un sector como el turístico, en el que el trato con el cliente es vital para que se lleve una buena impresión de la empresa y de nuestra provincia, en la que conviene recordar que el turismo tiene una gran importancia por su repercusión económica y el empleo”.

El objetivo del taller es la adquisición de diferentes herramientas para que la comunicación y la atención con el cliente sea más eficaz y eficiente, superando las dificultades cotidianas que se producen en dicha relación para mejorar la calidad del servicio que se presta.

En la primera parte del taller se analizó el poder de la comunicación corporal en la relación personal, los gestos, la postura o la voz. Después se estudió la parte relacionada con la atención directa con el cliente en la que se puso especial detenimiento en la atención personalizada, ya que se considera que cada cliente es único y diferente al resto.

Los alumnos ensayaron técnicas para elaborar un discurso con el que promocionar sus establecimientos, pero alejado de los cánones habituales y en el que predomine el contar vivencias y emociones como valor añadido. De igual manera se practicaron métodos para mejorar la asertividad, la escucha activa y saber anticiparse a los deseos de los clientes.
Los expertos que impartieron el curso creen que un buen establecimiento debe huir de la estandarización, y no tratar con uniformidad a todos los clientes porque cada uno tiene características propias que le hacen único.

También detectaron que para ofrecer mejor atención se debe mejorar la escucha activa y evitar llevar las críticas al terreno personal, ya que este tipo de opiniones, si se canalizan de forma adecuada, pueden servir para mejorar el servicio y la atención, ya que los negocios han de tratar de romper todo tipo de barreras con los clientes, y buscar esa retroalimentación que los lleve a mejorar.

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