Premio a una gran afición

La Fundación Atlético de Madrid agasaja a un alumno con síndrome de Down, Diego Jerónimo, que disfrutó de una jornada futbolística en el estadio Vicente Calderón.

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En el Instituto de Enseñanza secundaria “Vega del Pirón” de Carbonero el Mayor está matriculado un alumno con Síndrome de Down llamado Diego Jerónimo. Este chico está cursando 3º de Educación Secundaria a través de las preceptivas ayudas educativas especiales.

Diego reside en Escalona del Prado y cada día acude con el transporte escolar a su centro educativo como cualquier otro alumno del centro.

Hace unos años Diego Jerónimo ya fue noticia en los medios de comunicación, gracias a su condición de árbitro de fútbol sala en los distintos campeonatos que se organizaban en su propio instituto. Pese a su particularidad, Diego también estaba integrado en los distintos equipos de su aula. Fue agasajado con el Premio “Mejor Árbitro” y a la vez fue nominado por unanimidad por el alumnado y profesorado del instituto con el “Premio al Mejor Compañero”.

El capítulo de reconocimientos para Diego tuvo este pasado fin de semana un episodio más al ser premiado por la Fundación del Atlético de Madrid con una visita al estadio Vicente Calderón para que pudiera presenciar el partido de fútbol de la primera división nacional entre el equipo anfitrión y el Granada.

Diego acudió a la cita acompañado de uno de sus profesores y lo hizo integrado en la expedición de la peña segoviana que cada domingo acude en autobús al estadio situado en la ribera del río Manzanares.

A su llegada a Madrid fue recibido por dirigentes de la Fundación del Atlético de Madrid para acompañarle hasta su localidad, próxima al palco presidencial. Ni que decir tiene que la experiencia de presenciar por vez primera un partido de fútbol de la máxima competición nacional fue inolvidable para Diego. Pero las atenciones no se quedaron sólo en ese aspecto de espectador, ya que a la finalización del partido, Diego y su profesor fueron invitados a bajar a los vestuarios para saludar a los jugadores que habían participado en el choque.

Antes de despedir a sus ídolos, éstos entregaron a Diego un póster de la plantilla debidamente firmado con sus correspondientes autógrafos y un álbum de fotografías de la historia del club.

Es la historia humana de una entidad y de deportistas consagrados que también hacen un hueco en sus cargadas agendas para ayudar a los demás. Por unos instantes supieron abstraerse de la lucha por los puntos de la clasificación para ayudar a ser feliz a Diego.