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La espera siempre merece la pena. Los cuellaranos cuentan el comienzo del año desde que dinalizan las fiestas, y ayer se paró el tiempo, ese impass en el que se acaba uno y empieza otro. Este espacio lo llenan con días como el vivido ayer, el sentido sábado de toros, donde imágenes como las que aquí se contemplan dejan boquiabiertos a los que no lo conocen. Pero para los cuelalranos también siguen siendo sorprendentes momentos como vividos apenas unos minutos después de haber dado el pistoletazo de salida de las fiestas.

Y es que desde el viernes, Cuéllar está muy viva, muy emocionada. Tras el concurso de limonadas y la visita a las Peñas Oficiales, el sábado es el día de mayor ilusión del año cuellarano. A primera hora de la tarde, la Capilla de Santo Tomé se llenaba de vecinos, de las Peñas y Pandas Oficiales, de la Corregidora y sus Damas, y de la Corporación Municipal.

Nerviosos, inquietos y con muchas ganas, todos acompañaron a la Virgen del Rosario, patrona de las fiestas, protectora y a la que muchos ruegan todo el año. En procesión, peñas y pandas salieron de la Capilla y emprendieron su marcha hacia la Plaza Mayor, al son de la Banda Municipal de Música, pieza clave de este día. En la plaza, varios miles de personas esperando un pregón que este año pronunció Juan Carlos Gómez Perlado, preparador físico de la Real Federación Española de Fútbol, pero sobre todo, cuellarano.

Salieron al balcón el alcalde, Sheyla Mayor, Sandra Montalvillo y Rebeca Rodríguez, las tres amontonando nervios y felicidad en sus caras, embellecidas por lo que estaban viviendo y contemplando. Después de nombrarlas Corregidora y Damas de las fiestas de 2018, entre los cánticos y el júbilo del gentío, llegó el momento del pregón. Antes, al alcalde de la villa, Jesús García Pastor, también le interrumpieron esos miles de personas que corean con ganas ese “¡eh!”, entre frase y frase; todos repetirían el proceder para con el pregonero, que volvió a emocionar a una plaza con más vida que en cualquier momento del año.

Gómez se mostró también emocionado, creyéndose aún cuál era el papel, el importante rol que le tocaba ejercer un día tan señalado. Es una responsabilidad, pero también una ilusión, algo inefable que precisamente tiene que verse traducido en unas palabras que lleguen a los convecinos, y así lo hizo.

El pregonero habló de su vida, el transcurrir de su vocación en el deporte, los primeros cromos “comprados en el quiosco de Gabino”, “los entrenamientos en la Plaza de Toros”, y otros lugaresque marcaron su infancia. Nombró a mujer e hijos y no pudo por menos que nombrar, uno a uno, a sus amigos de la peña ‘La Oblea’, como si de la alineación de un partido se tratara.

Otro de los detalles de este pregón fue la camiseta de la Selección Española de Fútbol que el propio pregonero mostró desde el balcón, grabada con el nombre del Ayuntamiento de Cuéllar. Los encierros y todas las costumbres de esta villa en fiestas también salieron de su discurso, del de un cuellarano que fue aclamado por esta misma razón.

Tras corear las palabras mágicas, ese sentido “¡cuellaranos, a por ellos!”, la plaza explotó en júbilo para bailar la jota después. La Banda Municipal hizo su papel como debe, deleitando a cuelalranos y forasteros con los acordes más bailados estos días.

Las Peñas y Pandas Oficiales comenzaron el desfile y mostraron sus pancartas reivindicativas, un clásico, en el que el tema más caricaturizado ha sido el de la piscina municipal.
Cuéllar se sume en cinco días más de fiesta, en alegría, música, encierros y mucho que celebrar hasta el próximo jueves.