El primer fin de semana de las Velas de Pedraza consiguió reunir en el recinto amurallado de la villa cerca de 8.000 personas, siendo la música la máxima protagonista de la jornada del sábado. / kamarero
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Prolongando su idilio con el éxito, Pedraza abrazó la noche del sábado un nuevo triunfo, en el espectáculo inaugural de los Conciertos de las Velas 2019. Una vez más –y van 28 años–, la villa medieval atrajo a una multitud. Las entradas para contemplar a la Orquesta Sinfónica de Castilla y León se agotaron. Y a los algo más de 3.000 afortunados que pudieron disfrutar de la música clásica se unieron unos cuantos miles más deambulando por las calles, a la luz de las candelas. La mágica fórmula ‘Velas&Música’, sigue, pues, funcionando.

La entidad organizadora –la Fundación Villa de Pedraza– estaba ayer especialmente satisfecha de la organización del evento. Tenía motivos para ello. Los accesos a la villa funcionaron sin problema reseñable, y a pesar de que entre las 22.00 h. y las 22.30 h. –el lapso de máxima afluencia– el número de personas dentro del recinto amurallado rondaba las 8.000, nunca se percibió sensación de agobio. Se podía saborear Pedraza.

En el apartado musical, la Orquesta Sinfónica de Castilla y León brilló con luz propia en la explanada del Castillo. La noche era fresca, algo ventosa, y el programa, plagado de obras populares, resultó una delicia. Al virtuosismo de los intérpretes se unió una sonoridad fantástica. Por si parecía poco, el director, Rubén Gimeno, con experiencia en los Conciertos de las Velas, ofreció unos didácticos comentarios a cada pieza, muy acertados. Era una noche perfecta para deleitarse escuchando música, viendo la Osa Mayor sobre la cabeza… Como colofón a la fiesta, la Obertura 1812 de Chaikovski, considerada el ‘himno oficioso’ de los conciertos pedrazanos, con singular protagonismo para las campanas de Pedraza y los cañones de la Academia de Artillería de Segovia.

Ayer, el presidente de la Fundación Villa de Pedraza, Javier Acebo, estaba radiante. Por primera vez desde que él ostenta ese cargo –hace nueve años– se habían agotado las entradas para un Concierto de las Velas. Todo había salido a pedir de boca. Y a las cuatro de la madrugada Pedraza estaba “limpísima”, gracias al respetuoso público y, también, al trabajo de una brigada de limpieza. Así que lo único que podía desear Acebo es la repetición del éxito, el próximo sábado, cuando él espera que se celebre otro “grandísimo concierto” (‘Las maravillas de la música italiana’), pues se ha programado a gusto de los melómanos.

Con ambas ‘inyecciones económicas’ por los Conciertos de las Velas de 2019, Acebo espera dar otro pasito en la restauración de Santo Domingo. En concreto desea llevar a cabo una intervención en las pinturas de los siglos XVI y XVII y otra actuación para climatizar las casas anejas al viejo templo. Poco a poco, el viejo proyecto de la Fundación Villa de Pedraza se va convirtiendo en una realidad.