Imagen de la fachada del Parador de La Granja, en la calle Infantes.
Imagen de la fachada del Parador de La Granja, en la calle Infantes. / L. SANZ
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Paradores Nacionales celebra este año su 90 Aniversario y, para ello, están llevando a cabo una serie de acciones para dar a conocer, de manera personal y profunda, los establecimientos de la compañía En este sentido, mañana, 16 de marzo, tendrá lugar en el Parador de La Granja, una jornada de puertas abiertas para “enseñar el edificio y contar su historia”, desvela el director adjunto del centro, José Antonio García.

“Queremos invitar a las personas que viven en los alrededores de La Granja, a empresarios y a todo el que nos quiera conocer, a realizar a realizar un recorrido por las instalaciones del edificio”, asegura García, quien detalla que “también se contará la historia de este Parador, y dar a conocer su magnífica rehabilitación sin perder ni un ápice la historia que alberga este maravilloso edificio”.

Esta jornada de puertas abiertas tendrá lugar mañana viernes, 16 de marzo, desde las 12:30. El punto de encuentro será la recepción principal del Parador (situado en calle Infantes, número 3) y desde ahí, viendo las personas interesadas, se organizarán por por grupos para poder realizar una visita guiada por las instalaciones. Al terminar la visita, los responsables del Parador de La Granja ofrecerán un refrigerio a los presentes, donde también comentarán sus impresiones respecto al Parador de La Granja y donde “podremos compartir la experiencia vivida”, aseguran desde la institución granjeña.

Historia del edificio

El Parador de La Granja está albergado en un edificio de cuatro plantas y unos doscientos metros de largo, que antiguamente era la Casa de Infantes, construida en el año 1770. En ese momento sirvió para alojar a la servidumbre de dos de los hijos de Carlos III, don Gabriel y don Antonio.

Se trata de una construcción rectangular muy alargada, organizada en torno a tres patios que disponen sus recorridos mediante corredores estrechos que dan acceso a las diferentes dependencias. Lo más destacado es la sobriedad de sus fachadas en las que sólo los frontones que coronan los huecos y una puerta de entrada rompen con la sencillez más absoluta. Su interior, fue totalmente rehabilitado tras un incendio en 1984, y se convirtió finalmente en en Parador en el año 2007.