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Corren nuevos tiempos en la Unión de Campesinos de Segovia – UCCL. El pasado sábado, tocaba celebrar Congreso, el primero sin Eduardo Herguedas. Y los delegados, por aclamación, nombraron presidente a Juan Manuel Palomares, quien había ejercido de coordinador provincial de la organización agraria en su última etapa. Pero, más allá del nombramiento de Palomares, el 8º Congreso quedará en la historia de la Unión de Campesinos de Segovia por haber consumado un relevo generacional. De los diez miembros de la Comisión Ejecutiva, cinco son nuevos. Por otra parte, también se formalizó el nuevo Comité Provincial, cuyos componentes proponen las ocho comarcas agrarias en las que Unión de Campesinos de Segovia – UCCL ha dividido la provincia.

Al margen de la renovación de cargos, que el sindicato acomete cada quinquenio, el 8º Congreso debía servir para marcar las líneas de acción de Unión de Campesinos de Segovia, que figuraban en el texto de la ‘Ponencia de Política Agraria’.

Para empezar, el primer reto serán las elecciones agrarias, a celebrar a nivel regional el próximo mes de febrero. Tras la convulsión vivida en las cámaras agrarias, los comicios de 2018 serán diferentes. En cualquier caso, la Unión de Campesinos de Segovia espera continuar siendo la primera fuerza en la provincia, con más del 50% de los votos. “Nosotros hemos ido creciendo —recordaba ayer Palomares—, pero ahora sería un buen resultado mantener la representación que tenemos”. Si la meta a corto plazo de Unión de Campesinos de Segovia es hacer un buen papel en las elecciones, a largo tiene otro objetivo, más ambicioso, el de “seguir dando servicios a nuestros socios, principalmente en materia de formación agraria”.

Como no podía ser de otra manera, en el 8º Congreso se pusieron sobre la mesa algunos de los temas más candentes. El de la sequía fue uno de ellos. “Todavía colea —señalaba Palomares—; las medidas adoptadas por la Junta no han servido para paliar la situación de los afectados”. Sobre este asunto en concreto, el nuevo presidente califica de “error garrafal” de la Administración regional la entrega de la gestión a la banca.

La sanidad animal es “una asignatura pendiente”, que “debería abordarse cuanto antes”, pues se están dando casos en los que los ganaderos se arruinan en virtud del cumplimiento de la normativa sobre inmovilización de animales.
Pero, por encima de cualquier otro tema, los agricultores están interesados en la nueva Política Agraria Común (PAC), debido a que, como reconoce Palomares, “una parte importante de nuestros ingresos dependerá de ella”. Se supone que la nueva PAC tendrá más en cuenta el cambio climático, pero Palomares prefiere no opinar hasta saber cómo va a afectar a los agricultores segovianos.

De cara al próximo lustro, el presidente de Unión de Campesinos de Segovia ya avisa que “seremos reivindicativos”. Cuando se le pregunta a este agricultor residente en Balisa (Santa María la Real de Nieva) que en qué será más tenaz, saca a relucir un montón de temas. El cobro de ‘derechos de autor’ por parte de las casas de semillas es uno de ellos, y aunque sabe que “tenemos la batalla perdida, pues la ley ampara a las casas de semillas, seguiremos luchando, pues nos parece injusto lo que está pasando”. Y también habla —y no para— de la paradoja que supone el aumento del precio de los insumos (fertilizantes, maquinaria, piensos…) mientras el de los productos agrícolas “es prácticamente el mismo que hace 40 años”.

¿Es hoy atractiva la agricultura para los jóvenes? se le pregunta, para acabar, a Palomares. “Si tú coges una explotación que ya estaba funcionando, es posible que salgas adelante; pero es imposible empezar de 0 y lograr ser agricultor, porque se necesita de una inversión muy importante”.

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