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su afición le viene de familia, y a sus 22 años, cuando habla, manifiesta sin querer la pasión por este deporte que tan poco hueco ocupa en los medios. Si ahora ocupa algo más es gracias, en parte, a él, que ganando títulos consigue incluso impulsar a los más pequeños y crear afición.

Carlos Baeza es un gran jugador de pelota y así lo ha demostrado. Le viene de casta, pues fueron su abuelo y su hermano los que fundaron el Club de Pelota de Vallelado. Su contacto con este deporte empezó con siete años, como un juego en el que “echar cuatro carreras por el frontón”. Su abuelo llevó a Íscar las primeras palas, cuando en esa época la pelota solo se llevaba por lugares como Zamora, Salamanca o León. Carlos iba “a pasar el rato”, y lo combinaba con el atletismo, deporte que arrastra a muchos jóvenes en Vallelado. La pelota estaba en segundo plano, hasta que le tocó elegir; elegir su carrera de veterinaria y ver cómo compaginar atletismo y pelota le hizo decantarse, y se quedó con lo segundo . Asegura que fue “una decisión de corazón”.

Comenzó sus entrenamientos más intensos; “sentí que podía estar y podía llegar”. Así lo cuenta cuando se prepara para iniciar el campeonato de clubs en enero y antes de iniciar varios torneos que le pondrán a punto para la temporada. Sus palabras denotan motivación, y hace falta para entrenar hasta tres días en frontón y otro par de ellos a la semana de manera más física. Es un deporte exigente y así se lo toma, además de lo que le aporta el apoyo de los suyos y del público en general, que tanto valora. Por suerte no tiene lesiones que destacar más que una rotura de fibras algo “guerrera”, de aquella época en la que entrenaba “muy exagerado” atletismo y pelota. Cuenta cómo quiza esa rotura le estaba llevando a su lugar en la pelota, porque fue ahí cuando tomó la decisión.
Su momento más especial en su intensa carrera fue el Campeonato Mundial de 2016. Ese oro sub-22 supo a triunfo en muchos aspectos en Barcelona, además de un punto de inflexión. El nivel que se consigue en esa competición hace que el oro sea aún más meritorio, pero todo lo que vino después, hace pensar que ese oro estaba destinado a alguien como Carlos. Desde ese momento, la pelota empezó a ocupar algo más; fue un triunfo mediático y como explica él mismo, supuso “aire fresco”. Entiende que otros deportes “son los que mueven”, pero “ver que hay otras motivaciones y conseguir que no se olviden de la pelota” fue todo un logro digno de resaltar. Cuenta emocionado que los más mayores se alegraban de que un “chaval de Segovia” fuera campeón, devolviendo así la ilusión a todos los que en otros años tuvieron contacto con este deporte. Reconoce que no se cubre lo suficiente y que además, el periodismo no está “metido en pelota”. Pero igualmente sabe que ahora es distinto, al menos en la zona de Segovia y Valladolid, entre Vallelado e Íscar, donde entrena, juega y es muy seguido.

Afronta la temporada con muchas ganas, también se nota en su predisposición. Y del futuro en este deporte habla por sus compañeros. Ha jugado con gente de 40 años en plena forma, pero sabe que debe cuidarse sus hombros, los que más sufren con una pala tan pesada. No es agresivo pero sí requiere entrenamiento para evitar que hombros y rodillas no sufran de más. “Aquí influye la genética, la suerte y lo que te cuides”, explica. Así se conciencia de que debe estar en plena forma, y hace todo lo posible para ello con buenos resultados, como se lleva viendo estos años.

Ahora pertenece al Club de Pelota Puertas Bamar de Íscar pero sigue haciendo vida en Vallelado, entrenando con sus vecinos y compartiendo ilusión con los más pequeños que quieren disfrutar desde dentro de este deporte. Afirma que los chavales están implicados y que sí ha notado que los triunfos han valido “para ver que sí se puede”. Él los aconseja, los acompaña, juega con ellos, y ve cómo estos chicos “entrenan con más ganas”.
Desde 2016, es consciente de que sí hay espacio para la pelota, para las palas y para deportes que se salgan de lo convencional. Que los navarros y los vascos tengan solera en este deporte es algo que Carlos Baeza se está encargando de contrarrestar; hay sitio para muchos campeones, también segovianos. Así que con su pala y sus ganas, para Baeza empieza otra temporada que seguro tendrá su espacio en los medios gracias a sus éxitos.