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Ángel Téllez demostró su clase torera y su puesta a punto. / MIGUEL MARTÍN
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El complemento a mayores de la anunciada novillada sin picadores de ayer domingo, una novillada con los montados, celebrada el sábado, dio juego e hizo disfrutar a los aficionados de una buena tarde de toros.

La climatología en forma de calor sofocante, mermó la asistencia de espectadores. Un tercio de aforo tan sólo. Se lidiaron novillos utreros de la ganadería de Ángel Luis Peña, procedencia Jandilla, correctos de presentación y magníficos de juego. Prevaleció la nobleza de los astados, sus prontas embestidas y su continuidad en las mismas. El tercero fue aplaudido en el arrastre.

Presidió Meinardo Sanz Blasco, alcalde de la villa. La reina de las fiestas y damas de honor asistieron al festejo desde barrera ataviadas con mantilla española y peineta. Estuvieron acompañadas por los quintos, todos, ellas y ellos con su banda acreditativa.

ÁNGEL TÉLLEZ

De verde botella y oro. El toledano que es segundo en el escalafón y torea regularmente y con éxito casi todas las tardes, refrendó en Otero de Herreros su potestad, sus virtudes toreras y su proyección de futuro. Bonitos lances de saludo al que abría plaza cerrando con revolera. Quite con verónicas jugando los brazos y entre oles.

Con la muleta ayudados por alto a pies juntos. Abundó en el toreo en redondo en dos fases e igualmente lo hizo de manera notoria al natural en series abrochadas con largos pectorales. Muy firme, seguro, con sitio y prontitud en el cite, cuajó una buena faena, variada y aclamada. Tanto novillo como torero fueron de menos a más y a mejor. Estocada baja y dos orejas.

Al cuajado castaño que hacía tercero del festejo, brevedad con el capote. Con la flámula, doblones y probaturas para pasar al toreo fundamental. Hay que valorar, además de su potestad torera, el hecho de que labora el toreo con técnica asimilada y bien concebida. El toreo al natural tuvo mayor intensidad y fundamento. Y sobre todo estuvo muy atento y dispuesto a templar los muletazos con la muleta planchada y a media altura. Faena correcta en su concepto normal con retazos de torero de altura y sensibilidad interpretativa. Buena estocada y dos orejas.

ALFONSO ORTIZ

De lila y oro. Madrileño procedente de la escuela taurina de El Juli. Alumno aventajado. Buenos lances en la corta distancia. Inicia la faena de muleta de hinojos y por alto. A pie, muy estético y guiando el viaje del astado, excelentes muletazos con ritmo y armonía. Al natural toreó bonito, con pulso y estiramiento componiendo la figura. Se la aplaude con fuerza al repetir las series. Gran novillo y gran faena del madrileño que refrenda con estocada caída. Le fueron concedidas las dos orejas.

Con el que cerraba plaza, un bonito utrero castaño que se dejó hacer faena, estuvo voluntarioso y comedido. Se lució al torear de capote con quietud y gusto torero. Ayudados por alto con media trinchera muy vistosa. En redondo pases de profundo sentido técnico-estético, templando el recorrido en faena algo repetitiva con el novillo reticente a la embestida.

La faena en si tuvo desigual significado. Diré algo para muchos positivo, y es que Alfonso Ortiz tiene un matiz Morantino. Y que a veces, pocas, se deja influenciar por el embestida en corta del astado, es decir, torea de manera bien pero muy igual. Estoada perpendicular y dos nuevas orejas.

Asumió el reglamentario puesto de sobresaliente, el novillero de Villacastín, Carlos García. Los dos espadas salieron de la plaza en hombros.