Iglesia parroquial dedicada al Apóstol San Pedro. / José Antonio Santos
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A 31 km de Segovia y en plena Campiña Segoviana, se encuentra la localidad de Monterrubio. Con tan solo 61 habitantes, tiene categoría de Villa desde el siglo XVII y su nombre no ha variado a través del tiempo salvo en un detalle: Antiguamente se escribía separado, por un lado Monte y por otro Rubio.

Las dos partes de su nombre significan: «Bosque» por Monte y «Rojizo» por Rubio pues, rubio deriva del latín «rubeus», rojizo. Se cree que adquirió este nombre porque el bosque estaba compuesto de robles y, los repobladores, probablemente venidos de la Sierra de la Demanda en Burgos, al ver la tonalidad de los bosques de la zona, pusieron este nombre a la localidad. Por otro lado, otras fuentes indican que «Rubio» podría venir del color de la flor de la encina o, de los «tonos rojizos del granito y del cuarzo del lugar».

Su repoblación debió ser en la época de Fernando I (1037-1065) y, Alfonso VI (1065-1109). La primera referencia que aparece en documentos de esta localidad es de 1162. Su población creció de una forma muy rápida y, en 1887, contaba con 333 habitantes. Perteneció a la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia dependiendo del Sexmo de San Martín y, Monterrubio, junto al despoblado de Tobar o San Martín de Hayuela, fue Señorío del Conde Molina Herrera.

En el término de Monterrubio se encuentran los despoblados de Lastras de Lama, hoy Caserio con el mismo nombre y, el Tobar o San Martín de Hayuela.

Patrimonio

El Patrimonio de la localidad está formado por su iglesia parroquial, dedicada al Apóstol San Pedro. El templo, de origen románico, conserva su cabecera semicircular, realizada en mampostería y ladrillo, tiene dos naves con techo de madera, menos el presbiterio que está cubierto por una bóveda de medio cañón. En el interior, la iglesia tiene varios retablos y, de ellos, destaca el retablo mayor, de estilo barroco, que tiene en su parte superior una pintura en la que se ve una imagen de la Asunción de Nuestra Señora a los Cielos y otro, de estilo neoclásico, dedicado a Nuestra Señora de la Paz, patrona de esta Villa.

Dejando al lado su patrimonio religioso, en Monterrubio encontramos ejemplos de patrimonio civil como el Palacio o Casona de los Condes de Molina Herrera, ubicado en la plaza de Ángela Gómez Aparicio. La Casa Consistorial, antiguo pósito recientemente rehabilitado y viviendas con construcciones tradicionales de evidente interés. También en Monterrubio encontramos un potro de herrar que ha sido restaurado recientemente por un vecino, aficionado a la artesanía con madera, llamado Mariano de María.

En el exterior de la localidad, en el despoblado del Tobar, se encuentran las ruinas, los muros exteriores, de la llamada Casa del Tobar, que fue vivienda destinada a los trabajadores del tejar. Estos muros fueron en su día un templo medieval que, tras su transformación, se utilizó como vivienda para estos trabajadores durante los siglos XIX y XX y, en el despoblado de Lastras de la Lama, destaca un palacio medieval.

En su entorno, encontramos rincones con un encanto como las rutas junto a las riberas del Río Chico o Piezga, el Pinar de Monterrubio y sus montes cercanos, conocidos como Las Cabezas.

Fiestas

En Monterrubio, el calendario de fiestas comienza a los pocos días de la festividad de los Reyes Magos porque, dos domingos después de esta fiesta, se celebra El Niño. La Virgen de la Paz, es otra de las fiestas importantes en la localidad y se celebra el primer domingo de mayo. Como en otros pueblos, dedicados a la agricultura, otra de las fiestas es San Isidro Labrador, el 15 de mayo. San Pedro se celebra el 29 de junio y, Nuestra Señora de la Asunción, alrededor del 15 de Agosto.

Como muchos pueblos de nuestra provincia, Monterrubio ve crecer su población durante los fines de semana y los periodos vacacionales. De hecho, esa población que durante el año «no se ve pero existe», de alguna manera está reflejada en el número de personas que forma parte de la Asociación Recreativa Cultural Monterrubio, que tiene cerca de 700 socios y es la encargada de colaborar con el Ayuntamiento organizando festejos y actividades, para niños y mayores.

Monterrubio hoy

La alcaldesa de la localidad desde 2015, María Jesús Álvarez Bravo (PSOE), cuenta que los 61 vecinos que actualmente residen en Monterrubio se dedican, principalmente, a la agricultura y ganadería, salvo quienes dirigen y trabajan en la Fábrica de Embutidos Garcinuño que se encuentra instalada en el pueblo. Su población, en una buena parte, está envejecida pero también encontramos alguna pareja joven que, o bien vivían en Madrid y se han trasladado a Monterrubio, o bien están relacionados con la fábrica. Actualmente, Monterrubio cuenta con 8 niños que van al colegio a la localidad de Sangarcía.

María Jesús Álvarez nos cuenta que en los cuatro años que lleva de alcaldesa ha renovado varias calles y, para los próximos meses, tiene previsto continuar con la mejora en las vías del pueblo. En Monterrubio, recientemente han concluido la realización de una nave para almacén de maquinaria en el pueblo y se ha rehabilitado el Ayuntamiento porque «estaba muy deteriorado». Ahora, cuando llegue la subvención, está previsto poner al día otra calle y la restauración del frontón municipal, que ya tiene muchos años y necesita un arreglo. Para el mes que viene o, como mucho, antes del verano… Cuando los albañiles estén preparados, le toca ponerse al día.

Para terminar, como es obligado en estas fechas, preguntamos a la alcaldesa si su «aventura» al frente del Ayuntamiento terminaba ahora o se volvía a presentar en las próximas elecciones, la respuesta fue rápida y contundente, se vuelve a presentar y, de hecho María Jesús Álvarez, ha comenzado a hacer planes para el próximo periodo municipal «si vuelvo a salir», aunque cree que tiene posibilidades porque la gente está contenta. En los últimos 4 años «se ha dado un cambio al pueblo».

Esta localidad no cuenta en la actualidad con ninguna casa rural aunque tiempo atrás sí que existió alguna que después cerró. En cuanto a restaurantes, tampoco existe ninguno como tal pero, hay dos bares, uno ubicado en un local municipal y otro particular, en los que se pueden tomar raciones o comer, si es por encargo.

Otras actividades

La propia alcaldesa nos cuenta que en navidad, un grupo de mujeres realizaron un árbol de Navidad de Ganchillo. Las más de 25 mujeres que trabajaron en este original adorno, estuvieron desde el mes de agosto preparando cada uno de los pequeños fragmentos de los que se componía. Cuando el trabajo estuvo terminado, el árbol fue colocado en la plaza del pueblo durante las Fiestas de Navidad.

Por otro lado, en Monterrubio, que demuestra ser una localidad muy activa, también se han realizado, durante dos años seguidos, concentraciones de coches clásicos, en el mes de junio. En la última ocasión se reunieron unos 50 coches con mucha historia y, realizaron un recorrido por los alrededores: Un año fueron a Navas de San Antonio y, en la segunda ocasión, todos los coches realizaron una visita al Caserío de Lastras. Estas concentraciones, siempre han finalizado con una comida para todos, en la que se han reunido unas 200 personas.

Mariano de María

Ya ha sido mencionado porque, después de toda una vida trabajando en el campo, como agricultor y ganadero, al llegar su jubilación, cuando sus hijos pasaron a atender «las tierras», dedicó su tiempo a una actividad que le está dando muchas alegrías: La artesanía con madera, porque «no vamos a estar todo el día en el sofá o paseando. Hay que hacer más cosas». Desde que comenzó con esta afición, Mariano ha realizado algunos de los monumentos más importantes de Segovia como el Acueducto o la Casa de los Picos y, además, muchísimas miniaturas de los aperos de labranza: Carros, arados, yugos…

Todas estas obras de arte se encuentran en la casa de Mariano aunque en cierta ocasión, en el Salón del Ayuntamiento, se hizo una exposición y, de hecho, nuestro protagonista estaría encantado de poder mostrar en Segovia estas obras si hay alguna administración que se anima … (Mariano me dice que quizas la Diputación…).

Tiene muchas piezas expuestas en su casa. Acueductos, tiene varios, unos «al aire», otros, en cambio, en cuadros y al preguntarle si vende estas obras de arte nos cuenta que no. Él lo tiene en su casa y, en muchas ocasiones, ha tenido visitas, algún amigo o vecino, y le ha regalado alguna de sus obras.

Mariano realiza su trabajo con «lima, escofina, cepillo, mucho trabajo… Y como mucho lo paso luego una lija pero, nada más». Preguntamos a Mariano el tiempo que tardó en realizar su «Casa de los Picos» y nos comentó que, aunque no lleva en cuenta esos detalles, él piensa que una obra como esa le lleva unos 15 días.

Receta

En la vida hay casualidades y en Monterrubio nos encontramos con una. Mariano de María está casado, desde hace muchos años con Pilar Garcinuño Martín y ella, ha tenido el detalle de ofrecernos la receta de un dulce tan delicioso como tradicional que se realiza con ingredientes habituales en las despensas y que las abuelas y, las abuelas de las abuelas, ya lo preparaban: Los Bollos de Manteca.

Antes de nada les pondré en situación, Pilar nació en Monterrubio, allí se casó, allí vive y, según nos dijo, «aquí espero morirme, si me dejan». Pilar cree que allí se vive bien porque «somos tan pocos que no nos molesta nadie», «no regaño con las vecinas ni nada» y, añade que, eso sí, «esto es un poco aburrido porque estamos solamente los mayores». Por ejemplo, sus hijos trabajan en la que fue la explotación de su padre pero, cuando terminan el trabajo, se vuelven a Segovia, que es donde viven.

¿Qué cómo ve Pilar la despoblación del mundo rural? Cómo un problema que viene de «muy lejos» y le parece que van tarde al querer repoblarlos ahora. Cuando eran jóvenes, les hubiera gustado tener más posibilidades para hacer otras cosas sin abandonar el pueblo porque, insiste Pilar, «en los pueblos, sabemos hacer muchas cosas y no solo cuidar el campo». De hecho, me cuenta que siempre ha tenido carnet de conducir porque esa era la única manera de llevar a sus hijos al colegio. Ella y el resto de las mujeres del entorno, tenían que «apañarse» para eso, para ir al médico y para muchas cosas más.

Ahora, que en los pueblos quedan «cuatro personas mayores», «nos dan clase de manualidades, nos llevan al teatro, tenemos gimnasia…» y se ríe mientras comenta que ellos llevan muchos años haciendo manualidades (que se lo digan a su marido). En otras palabras, a lo que Pilar se refiere es que deberían haber tomado medidas «hace mucho tiempo, no deberían haber dejado envejecer tanto a los pueblos» y, aprovechando la situación, cuenta que Monterrubio nunca ha tenido «coche de línea», motivo por el que conducir era obligado para todos/as los vecinos/as, porque solo con coche propio podían ir y venir… hacer su vida. Pero, a continuación, conoceremos la receta que Pilar nos ha dejado. Los Bollos de Manteca.

Ingredientes: 3 partes de manteca, 1 parte de vino blanco, Harina, Azúcar Glass mezclado con canela y sal.

Modo de prepararlo: Mezclar la manteca, la sal y el vino y, añadir harina hasta que se forme una masa moldeable. Hacer los bollos de la forma y tamaño que deseemos. Hornear con el horno precalentado a 230º-250º, durante unos 15 o 20 minutos aproximadamente. Cuando estén aún calientes, se pone por encima la mezcla de azúcar y canela.