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Exterior del ferry que está construyéndose en las instalaciones de la empresa Calderería de Pablos. / f. descalzo
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De muchos es conocido que el mayor empresario que ha nacido en la provincia de Segovia, Nicomedes García Gómez, llegó a ser propietario de una naviera. De ella que salieron barcos como Río Tajo o Garciani, y estaba en el País Vasco. Pero ni él mismo —creador también del whisky Dyc o el Anís La Castellana— podría imaginar que se fabricarían barcos en el polígono industrial que él inició y que lleva su nombre.

Estos días se está terminando de construir el mayor barco nacido en la provincia. De la mano de Calderería De Pablos y con el diseño de Moggaro, el nuevo ferry zarpará del centro de la península hasta la costa valenciana, para llegar por mar hasta el archipiélago balear, donde tiene su destino para desarrollará su actividad comercial como transporte de viajeros.

Hasta el momento son ya más de 200 los barcos que han salido de la factoría Calderería de Pablos, y diseñados por Moggaro Aluminium. Pero el de mayores dimensiones está siendo rematado estos días. Con 250 plazas de viajeros, 7,5 metros de manga y 26 de eslora, el catamarán nacido en tierras segovianas está fabricado en aluminio en su mayor parte.

El aluminio ofrece diversas ventajas sobre otros materiales como la fibra de vidrio o la madera, que se empleaban antes, tal como explica Arturo de Pablos, gerente de la empresa. Hace más ligeras a las embarcaciones, y evita que se rompa el casco en caso de pequeños choques, impidiendo así la entrada de agua. “Hacer más ligera una embarcación supone que sea más rápida”, añade.

En total se han empleado para la fabricación unos 25.000 kilogramos de alumninio, aunque el peso total del barco superará las 40 toneladas cuando esté acabado.

En el año que se ha empleado para la construcción han trabajado unas 16 personas sólo en el casco; aparte de otros técnicos como electricistas, pintores… hasta 20 oficios diferentes. Y es que el interior de este ferry cuenta con numerosos detalles que lo convierten en una auténtica obra de ingeniería. En su interior se apiña un complejo de instalaciones diversas, cabina de mando, lavabos, —incluido uno adaptado para minusválidos—, y numerosos elementos que le convierten en un minicrucero, cuyo coste final puede aproximarse a los 1,4 millones de euros.

Para el traslado de la embarcación hasta entregarla a sus destinatarios será preciso un transporte especial que no sólo requerirá un camión de grandes dimensiones. Ese día se pondrá en marcha un complejo plan logístico: retirado cableado, desmontaje de la nave que le ha servido de placenta para poder sacarle, cortar el tráfico en calles y carreteras… Hasta llegar a Valencia donde permanecerá un mes más hasta que el barco quede ensamblado al completo.

El primero de los barcos que salió del polígono de Valverde nació hace doce años. Desde entonces se han ido sucediendo modelos y tamaños distintos. La mayoría de los barcos ‘Made in Segovia’ tienen siete metros de eslora, y capacidad para transportar a unas doce personas. Estos barcos se utilizan en puertos para hacer turismo de costa. Se trata del modelo Jet Boat Moggaro M700, empleado en viajes recreativos y en los que esta join venture formada por De Pablos y Moggaro son ya especialistas. Van propulsados como las motos de agua para disfrutar del reprise y la velocidad en el agua que permite el aluminio deportivo.

La nueva embarcación que ahora verá la calle es más tranquila y abre una nueva etapa en la era de estos astilleros segovianos.