Mariano García ‘Mata’, en una imagen antigua junto a su nieto Ernesto en la puerta de la que llamaba La Casuca, el taller donde trabajaba./ álvaro pinela
Mariano García ‘Mata’, en una imagen antigua junto a su nieto Ernesto en la puerta de la que llamaba La Casuca, el taller donde trabajaba./ álvaro pinela
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Mariano Demetrio García Díez nació en Valseca en la casa de sus padres, situada en la calle de Los Caños número 19, a las doce de la mañana de un 19 de octubre de 1874, y falleció el día 22 de enero de 1954, festividad de San Vicente, en su domicilio de la calle Laurentino Cardiel 19. Su padre era Felipe García, natural de Valverde del Majano, de oficio carpintero; y su madre se llamaba Juana Díez, de 22 años, natural de Valseca y dedicada a sus labores. Según el registro civil de su nacimiento, conservado en el Ayuntamiento de Valseca, sus abuelos paternos eran: Genaro García, natural de Valverde del Majano, y de oficio también carpintero y Valentina Llorente, natural también de Valverde. Mientras que sus abuelos maternos eran, Francisco Díez, natural de Valseca, y Joaquina Martín, natural de Hontanares, domiciliados en Valseca.

El ‘tío Mata’ hizo la mili en Cuba, cuando este país pertenecía a España, a donde según dicen tardó en llegar en barco un mes, allí aprendió muy bien el oficio de carpintero con los españoles y nativos, además de tener ya unas claras nociones familiares, ya que su padre y su abuelo fueron carpinteros. Un aprendizaje que le sirvió después para aplicar sus dotes de traza y ebanistería en Valseca y los pueblos de alrededor. Otra de sus especialidades era la creación de esgrafiado y estuco en fachadas e interiores, modalidad que todavía se conserva hasta nuestros días en algunas casas.

En Cuba, coincidió con un paisano de Valseca, el tío Pedro Montes, quienes después años más tarde se convertirían en consuegros. Cuenta la voz popular, que en dicho encuentro apenas se reconocieron, sin duda la dura mili había hecho mella en sus rostros y en su aspecto. Transcurrida esa etapa, los designios del destino hicieron años más tarde que sus hijos Alejandro, y Elena, hija de Montes, contrajeran matrimonio. Pedro Montes, era hermano de Florencio Montes, un popular tamboritero en esa época, que participó en diversos festivales folklóricos por la provincia. De la misma manera, eran muchas veces, las que los hermanos Montes actuaban en su propia localidad y en los pueblos limítrofes.

Mariano ‘Mata’ se casó en Valseca con Sebastiana Salamanca, una joven de Segovia, que por aquel entonces acudía a cuidar a su tío, el párroco de Valseca, Mamerto Salamanca Pérez, el conocido sacerdote que siempre, según han contado generación tras generación, falleció como consecuencia de una conmoción cerebral cuando a la salida del atrio de la iglesia se golpeó con una esquina de una vivienda próxima, tras volársele la teja y envolverle la capa sacerdotal. De dicho matrimonio nacieron siete hijos, Eloísa, Felisa, Saturnino, Teófilo, Alejandro, Isaías y Fructuoso.

Mariano García Díez, conocido por el ‘tío Mata’, fue uno de los maestros de esgrafiado segoviano durante los comienzos y mitad del siglo pasado. De su ingenio realizaba distintas planchas con dibujos simétricos en cartón para que después fuera el hojalatero del pueblo, por aquel entonces, Evaristo Hernán Gómez, quien forjara las mismas en chapa y después realizar los diseños en cal, arena y revoco aplicados ornamentalmente sobre las fachadas de las casas de Valseca y de los pueblos limítrofes. El nombre de Mariano Mata, es mencionado en el interesante libro de Aurora de la Puente Robles, titulado ‘El esgrafiado en Segovia y provincia’, junto con el de otro valsequeño que también practicaba esta técnica, Hipólito Palacios.

Valseca acogía y aun acoge, muchas muestras y fachadas de este arte de la construcción tan segoviano, que actualmente representa el anagrama del Instituto Tradicional de la Cultura Segoviana. En dicha edición, publicada en el año 1990, se detalla el índice de poblaciones en los que aparece el esgrafiado de mayor a menor número, ocupando Valseca el noveno lugar en la provincia de un total de 28 poblaciones, con 19 diseños, de los que actualmente se mantienen diez.

La tipología de los esgrafiados está formada por lo general por estructuras de circunferencias y círculos tangentes entre sí. También semicírculos bordeados en algunos casos por lados rectos. Otros por polígonos estrellados, y rosetas inscritas en cuadrados.

Una de las diferencias características de los esgrafiados en las localidades de Valseca, Encinillas, Roda de Eresma y localidades cercanas, “es que los motivos de carácter general se acompañan de cintas lisas pintadas con añil en las que a veces se incluye un veteado, como si se quisiera imitar un revestimiento marmóreo”, explica el historiador Rafael Ruiz Alonso, en su obra ‘El esgrafiado en Segovia’ (volumen 3). Este último detalle de imitación a mármol, podría ser una de las señas de los ejecutados por ‘Mata’, que trabajaba el estuco con gran asiduidad.

Entre otros de sus trabajos, a mediados del siglo pasado, creó un gran carretón de madera con ruedas, para pintar toda la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción; otra de sus tareas en el templo era la colocación del llamado Monumento en el Altar Mayor para la celebración de la Semana Santa. Una gran estructura de madera y cartón creada para la ocasión para enaltecer al Santísimo que aún se conserva en un cuarto próximo a la subida a la torre, ya sin utilidad. Precisamente para las fiestas de Semana Santa confecciona carracas de madera, alguna de las cuales ha perdurado hasta nuestros días.

En el aspecto religioso hay que destacar que fue uno de los doce fundadores de la Cofradía de San Antonio de Padua(1904) a comienzos del siglo pasado.

A su familia a lo largo del tiempo, en sintonía con los apodos con los que se conocían a cada rama familiar en los pueblos en otras épocas, se la nombraba como ‘los Matas’. La presencia del trabajo del maestro perdura en muchas de las calles y casas de Valseca, pese a haber pasado mucho tiempo. Sin duda, la constatación del buen trabajo y recuerdo póstumo.