Un lugar de paso imprescindible para Martín Muñoz de las Posadas

Los vecinos se revelan contra el corte del puente de El Naranjo, que ha llevado a cabo la Consejería de Medio Ambiente

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El puente de El Naranjo constituye un paso fundamental para sortear el río Voltoya y comunica núcleos de la zona. / E. a.
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El estado de deterioro en que se encontraba el puente de El Naranjo, que sortea el río Voltoya, ha llevado a la Consejería de Medio Ambiente a cerrar el paso. Esta decisión ha exasperado a los vecinos de Martín Muñoz que emplean este paso para sus quehaceres diarios en el campo, pues representa uno de los pasos imprescindibles para agricultores y ganaderos.

El puente de El Naranjo, situado a unos cuatro kilómetros del pueblo, se ha ido deteriorando en los últimos años por falta de atención. De este modo, tanto desde el Ayuntamiento de Martín Muñoz, como de asociaciones vecinales, han solicitado en varias ocasiones a la Consejería de Medio Ambiente, su restauración, para evitar hundimientos.

Pero lejos de atender estas peticiones, la semana pasada ha decidido cortar el paso, lo cual obliga a los usuarios a dar largos rodeos. Los más afectados están siendo agricultores y ganaderos para acceder a sus explotaciones situadas en esta zona.
Juan José Alonso, de la asociación Amigos del Patrimonio Cultural de Martín Muñoz de las Posadas, recuerda que este puente constituye un punto emblemático para los vecinos desde el punto de vista cultural y para la celebración de actividades turísticas. Este puente, que data del siglo XV “es “emblemático” por su historia y porque permitía acceder a un antiguo molino, conocido de la Irvienza, que ha estado funcionando hasta los años 50”. Añade que la CHD también se muestra muy reacia a la hora de permitir la limpieza de la zona, lo que contribuye a que aumente su deterioro, y teme que alguna riada pueda dar al traste con esta infraestructura.

El alcalde de la localidad, Jose Antonio Martín, recuerda que desde el Ayuntamiento también han solicitado a la Junta, como titular de este puente, su arreglo, por su importancia histórica y como de comunicación terrestre, tanto en época invernal por el caudal del río, como en verano por los usos agrícolas, o ante posibles incendios.

Uno de los agricultores del pueblo, Álvaro Iglesias, recuerda que es un “paso muy transitado”, y su corte le obliga a dar más de 14 kilómetros de rodeos porque hay que volver a Juarros de Voltoya para luego regresar y tomar otros caminos. “Es un estropicio”, lamenta.

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