Los bañistas del ‘chapuzón’ siempre han sido reivindicativos. / el adelantado
Los bañistas del ‘chapuzón’ siempre han sido reivindicativos. / el adelantado
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Cuenta la leyenda que en el verano del 63 un hombre de unos cuarenta años, Cosme Berrueco, salió a bañarse en las pozas del río Gudillos, donde pereció congelado. Desde hace muchos años la panda espinariega ‘El Paraguas’ celebra la operación rescate del infeliz bañista para intentar liberarle del enorme cubito de hielo en que se ha convertido. Cada 31 de diciembre, en pleno invierno, se celebra en El Espinar el ‘chapuzón del resfriado’, una fiesta en la que un grupo de valientes se atreve a introducirse en las heladas aguas del río Gudillos, para ver si hay suerte y se recupera a Cosme Berrueco.

La operación rescate se iniciará en la Plaza de Castilla de San Rafael mañana lunes, a las 16.30 horas, desde donde se dirigirá al río Gudillos. El equipo de expertos chapuceadores se sumergirá en las frías aguas del río para recuperar al bañista y estará escoltado por la tradicional música de dulzaina y un nutrido grupo de público, que animará a los intrépidos participantes a lograr su objetivo.

El ‘chapuzón del resfriado’ se ha convertido en uno de los actos más tradicionales y populares de la Navidad espinariega, y cada año son más los vecinos que se enfrentan al frío helador de la última noche del año y terminan la jornada con un “refrescante” baño en el Gudillos, antes de la noche más larga del año.

Previamente, por la mañana, este año se disputará la primera Carrera de Bici Clásica organizada por el Club Deportivo Caloco, con salida a las doce del mediodía desde la Plaza de la Constitución de El Espinar.

Antes de que cada espinariego se retire a su casa, restaurante o local elegido para disfrutar de la cena del Nochevieja y de la tradición de las ‘doce uvas’, en la ermita del venerado Cristo del Caloco tendrá lugar a las cinco de la tarde la misa fin de año.