Los cuatro jóvenes novilleros mostraron unas cualidades muy ilusionantes

Fabio Jiménez cortó dos orejas y una Luis Rivero, Jesús de la Calzada y Daniel Martín. Excelentes los erales de María Luisa Paniagua

278
Luis Rivero toreó con mucha clase en la novillada de Navas de San Antonio./PABLO PASTOR
Publicidad

El festejo taurino de Navas de San Antonio, concurrió con muchos aspectos positivos y los aplausos en honor de los actuantes no cesaron de sonar en su honor, así como en honor de los bravos erales de la ganadería salmantina de María Luisa Paniagua.

Presidió Luis Miguel Pérez, alcalde de la villa. La plaza registró tres cuartos de aforo en tarde soleada y de templada temperatura. Las “manolas” y quintos recorrieron el anillo formando parejas y ataviados con sus mejores galas.

Se lidiaron añojos adelantados con el guarismo 8, de la ganadería de María Luisa Paniagua, procedencia “El Torreón”, correctos de presentación y de magnífico juego, mostrando arrancadas prontas y continuadas y embestidas boyantes y pastueñas. Un encierro de perfectos condicionantes que me hicieron recordar tiempos pasados y a sus titulares María Luisa y Alberto.

LUIS RIVERO
Lidió su primer becerro en esta misma plaza el pasado año, y en el actual presentó muchas mejores credenciales, basadas en el toreo genuino y personal. Planta, hechuras, quietud y plasticidad y hondura en los muletazos. Saludó a su antagonista con una larga cambiada de hinojos. En pie, cinco buenos lances estructurados y abrochados con media verónica. De rodillas por alto para proseguir toreando en redondo ligando los pases y templando la embestida. No se concedió apenas lapsus y todo resultó bonito y armonioso. Los buenos fundamentos los dejó palpables en el ruedo este chaval de San Rafael, cuna de buenos toreros y ambiente taurino. Estocada y cuatro golpes de verduguillo. Una oreja.

JESÚS DE LA CALZADA
Lances con el capote por detrás limpios de ejecución. Al bravo novillo le imprimió un toreo de cercanías pero templado y mandón. Llamó la atención el especial corte torero de este aventajado alumno de la escuela taurina de Salamanca. Faena larga, variada y ajustada a los cánones. Mérito tuvo por el acople a la embestida del burel, pronta y fuerte. Hubo momentos de intensidad y obligado clamor popular. Gustaron sus maneras, su saber colocarse y el toreo desarrollado. Estocada tendida y una oreja.

FABIO JIMÉNEZ
Yo destaco el momento mágico del festejo, cuando el espigado diestro cuajó unos espléndidos naturales a mitad de faena y en el centro del ruedo. Buen manejo del percal con tafalleras y lances a pies juntos. Muletazos lentos, ligados y con enorme temple. Compuesta la figura dejó para el recuerdo unos imborrables naturales esplendor del toreo en su más puro concepto. La mano baja marcó el “tempo” y los pases ejecutados con toreo de calidad y compostura. Faena de mucha valía y de bonita percepción. Me quedé con la sensación de que este valor en ciernes puede alcanzar la siempre buscada gloria torera. Difícil es llegar, difícil perseverar y difícil mantenerse. Para mi criterio, puede. Recuerdo que me manifesté igual con Roca Rey en sus inicios. Fabio Jiménez tiene esa esencia torera que permite la licencia de ilusionar y predecir. Estocada y dos orejas.

DANIEL MARTÍN
Otro chaval que apunta maneras y buenas perspectivas de futuro. Lanceó de forma aceptable con una tanda de tafalleras en el repertorio.

La faena de muleta tuvo desiguales momentos, según la suerte ejecutada. Mejor la segunda fase cuando el astado echaba la cara abajo, arrastrando el hocico y tomando el engaño con nobleza y boyantía. Lo hizo bien y bonito Daniel que se fue gustando y que aportó el toreo que se busca y a veces se encuentra. Aunque los que militan en escuelas taurinas puedan asemejar su toreo en la parte técnica, siempre queda esa parte esencial y fundamental que distingue a quién asume su condición personalizada. De ahí, que a mi me parecieran en algunas aptitudes con cierto parecido, pero globalmente se manifiestan las acciones y comportamientos. Buena faena, pinchazo sin soltar, estocada y una oreja.