Encierros de Cuéllar, declarados de Interés Turístico Internacional./ c. n
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Los preparativos para las fiestas continúan y el tema central de las mismas, los encierros, sigue contando con aspectos que aún son objeto de decisión. Para ello, los colectivos firmantes del Protocolo de los Encierros de 2016 se volvieron a reunir, esta vez en el salón de plenos del Ayuntamiento de Cuéllar, para hablar sobre cuestiones como qué hacer en caso de que el encierro del domingo no entre. Planteado en sesiones anteriores, el alcalde aportó los datos más importantes, referentes a la legalidad y seguridad vigentes, así como la cuestión sanitaria. Ninguno de los temas es a priori un impedimento en caso de que se emplazar a los espectadores a otro encierro, pero la decisión de la mayoría fue optar por asumir la idiosincrasia del encierro de Cuéllar: si no entran los toros, no hay encierro. Varios de los representantes apelaban a la gran cantidad de público de un domingo de toros -no de novillos-, pero la única posibilidad contemplada y más factible será alargar la probadilla.

Otro de los temas tratados ya en las otras dos reuniones fue el de la retirada de las reses en casos extremos de fallecimiento, o en otros más probables, como el de lesión y sedación. Para evitar imágenes que dañen la imagen de un encierro como el de Cuéllar, el Ayuntamiento y sus operarios municipales ya han contado con la opción de unasvallas cegadas que irían en el camión que se desplace hasta el lugar donde recoger la res. La idea es actuar con toda la maquinaria existente y la mayor discreción posible.
La señalización de los puntos sanitarios también fue cuestión comentada, y se avanzó que Protección Civil ha realizado unos carteles indicativos de mayores dimensiones que los del año pasado, que se utilizarán este 2019. Además se habló de pintar las talanqueras, pero todo queda a expensas de la reunión entre el alcalde y la agrupación de Protección Civil.

pastores Desde el colectivo de recortadores locales se puso sobre la mesa el tema de los pastores, colectivo con el alcalde ya se ha reunido para delimitar su función: apretar desde antes del comienzo de la resina, tirar desde delante de la manada y dejar espacio atrás, además no tocar a la gente con las varas y arrear a los toros lo imprescindible. Los recortadores pidieron que no se les llame con chaquetas ni desde dentro del encierro ni desde la talanquera, donde derrotan. Demandan el cuidado del encierro y que se cumpla la función de pastor, que también sería colaborativa en caso de que haya problemas con alguna res en el trayecto.

Por último, se habló de un cohete que anuncie el final de cada encierro, o dos si se van a soltar los bueyes en sentido contrario, desde la Plaza de Toros a las calles, pero no se ha concretado aún ninguna acción al respecto, a la espera de consensuarlo.