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La expedición de senderistas ha partido desde la Iglesia de Santibáñez de Ayllón y ha recorrido 12,5 kilómetros en torno al cauce del río Aguisejo, una zona que encierra gran valor geológico. / E.A.
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El ciclo de rutas de primavera ‘Camina por Segovia’ que organiza el Área de Promoción Económica de la Diputación en colaboración con la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León ha culminado recorriendo uno de los principales referentes de la geología de la provincia: la senda del Río Aguisejo hasta el Pico del Grado, en los municipios de Grado del Pico y Santibáñez de Ayllón.

La marcha de 12,5 kilómetros ha transcurrido el primer sábado de junio en un entorno dominado por este cauce, el principal río de toda la zona de Ayllón y que nace justo en este pequeño pueblo, Grado del Pico.

El río Aguisejo, fuente de riqueza y energía de estas tierras, toma su nombre del río Grado, en la fuente o manadero de dicho pueblo. Madoz dice que en su nacimiento cuenta con agua suficiente para mover dos piedras de molino. Después discurre por un estrecho y profundo valle, entre dos cerros, fertilizando una pequeña vega, en un ambiente sereno y pintoresco.

La expedición, formada por unos cincuenta senderistas, ha partido por la mañana desde la Iglesia de Santibáñez de Ayllón. Los guías de la expedición han sido de la empresa AREVA Valsaín, Juanfran Bellette y Luis Alberto Martín de Frutos.

Los capiteles rojizos del templo románico ya daban un anticipo del color predominante del paisaje terroso que ha dominado la marcha, enclavada en el entorno de los llamados pueblos rojos y negros. Apenas se ha abandonado el pueblo, se ha tomado el camino de las eras y ya se ha comenzado el recorrido por la senda del río.

Avanzado el valle, se han podido contemplar huertos muy cuidados de manzanos y nogales, que contrastan con lo agreste de las laderas. Tras un par de kilómetros, el paisaje se ha emboscado y asilvestrado y al acabarse la senda rodada, tres kilómetros después, se ha podido disfrutar de atractivas vistas, salpicadas por robles, arces y grandes sauces. Después, se ha llegado al molino del Cubo y se ha transitado por la mole pétrea de La Peñota hasta el depósito de agua desde donde después se ha iniciado el camino de regreso.

Toda esta zona está formada, esencialmente, por calizas del Cretácico, estas piedras se disuelven con la acción del agua y es precisamente este proceso el que hace un paisaje totalmente espectacular.

Finaliza así un ciclo de rutas medioambientales cuyo objetivo ha sido de disfrutar del deporte al aire libre, practicar el senderismo y conocer entorno natural de la provincia. Estas rutas de primavera se inscriben dentro del convenio de educación ambiental que la Diputación tiene suscrito con la Junta de Castilla y León.

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