La sequía obliga a la CHD a adoptar medidas para frenar los regadíos

En el río Cega está prohibido extraer agua para regadíos, y en el Riaza y el Duratón los riegos solo se pueden hacer en días alternos

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Se veía venir desde hacía meses. El inicio del año hidrológico 2016/2017 fue extremadamente seco, y las reservas existentes de agua a mediados de mayo eran sensiblemente inferiores a las de ejercicios precedentes. Así que finalmente llegó el momento de tomar decisiones. La Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), ante la situación de sequía que atraviesa la cuenca del Duero, ha tenido que adoptar medidas para el uso racional de los escasos recursos hídricos.

En el Cega y sus afluentes se estableció que todos los riegos con tomas directas de esos ríos o de pozos ubicados en las zonas de policía se suspendieran cuando los caudales circulantes por la localidad vallisoletana de Megeces fueran inferiores a 100 litros por segundo. Y dado que ese hecho empezó a ocurrir el 17 de junio, desde esa fecha está prohibida la extracción de agua para regadío.

En los sistemas Riaza – Duratón, hasta el final de la campaña de riegos de 2017, la CHD ha determinado que “las tomas de riego situadas en las márgenes izquierdas solamente podrán extraer agua los días pares, mientras que las márgenes derechas sólo podrán hacerlo los días impares”. Los turnos se computarán desde las 11,00 horas de la mañana de un día hasta las 11,00 horas de la mañana del día siguiente.

Pero las medidas no han acabado ahí. Después de que el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, declarara el pasado 30 de junio la situación de sequía prolongada en la parte española de la demarcación hidrográfica del Duero (Real Decreto 6834/2017), ayer, la Junta de Gobierno de la CHD acordó la constitución de la Comisión Permanente, que “tendrá capacidad de adoptar medidas excepcionales para garantizar la mejor gestión de los recursos disponibles mientras persista la situación de déficit hídrico”.

En la antedicha reunión de ayer, en Valladolid, se analizaron los ‘indicadores de sequía’ de la cuenca del Duero a principios del mes de julio. De acuerdo a la información facilitada por la CHD, el sistema Cega – Eresma – Adaja se encuentra “en estado de emergencia”, por las bajas reservas existentes.

Por otra parte, “en estado de alerta” (ligeramente mejor al de ‘emergencia’) se encuentra el sistema Riaza – Duratón.

La situación de la cuenca del Duero, lejos de mejorar, tiende a empeorar en las próximas semanas. El coordinador de la Unión de Campesinos de Segovia – UCCL, Juan Manuel Palomares, ya advirtió hace tres semanas, cuando la Junta anunció su intención de eximir a los regantes de los cánones de riego, que “este año el problema va a ser la disponibilidad de agua”.

Un experto consultado ayer por esta Redacción, analizando la gravedad del problema, estimó que este año una hectárea de terreno cultivado recibirá la mitad de agua que en un ejercicio ‘normal’.

Desde UCCL, Palomares dijo ayer que su organización ve “con preocupación” las restricciones al regadío, dado que “se está poniendo en juego la viabilidad de cultivos”. En cualquier caso, no todos los agricultores manifiestan inquietud por la tesitura actual. Serafín Calvo, presidente de la comunidad de regantes ‘Cabecera del Riaza’, entidad que aglutina a agricultores de Montejo de la Vega de la Serrezuela y otros municipios burgaleses situados aguas abajo, confesó que “de momento, en el Riaza no hay problemas de agua”, a pesar de que el volumen embalsado en Linares del Arroyo sea de 25,06 hectómetros cúbicos, un 43,21% de su capacidad, pues “nosotros en una campaña de riego no gastamos más de 15 hectómetros cúbicos”.

Por su parte, el Ministerio de Agricultura se está tomando en serio el problema y, entre otras medidas, ha reforzado el régimen sancionador en lo que atañe a infracciones a las medidas excepcionales, para dotar a los órganos competentes de facultades acordes con la gravedad de la situación, en beneficio del interés público.