La localidad celebró la ’función de las Mozas’

Existe la vieja creencia de que esta fiesta se celebraba para confirmar el noviazgo Cuatro niñas vestidas de ángel acompañaron a las mayordomas como símbolo de protección

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La población de Abades siempre mira al arraigo, su calendario no se concibe sin cumplir con la costumbre heredada y propia. Y llegado el mes de mayo, la cita festiva la marca “la fiesta o función de las Mozas”. Esta fiesta religiosa, está protagonizada por cuatro jóvenes o mozas cada año y se dedica a honrar a la Virgen María. Su celebración natural siempre ha sido la última semana de mayo, “pero la coincidencia con exámenes y estudios de las cofrades, ha sido el motivo para trasladar su ritual al segundo domingo de mes”, apuntan desde el municipio.

La propagación de la fiesta se inicia el primer día de mayo, cuando las Hijas de María, trasladan a la Virgen de los Remedios desde su ermita hasta la iglesia de San Lorenzo, donde durante todo el mes se dedica la Novena, hasta concluir con su fiesta.

La Cofradía de las Hijas de María la componen cerca de cien chicas jóvenes, que desde que nacen son inscritas en la misma por su madre, tías, pero principalmente por las abuelas. La fiesta se celebró el pasado fin de semana. El preludio inicial lo marcaron los mozos, a los que se les conoce con el nombre de insignieros, integrados por novio, hermano o amigos, quienes tal y como es costumbre colocan la enramada, “se cortan cuatro ramas de álamo negro y se plantan a la puerta de cada mayordoma acompañado de pañuelos, futas, globos y otros”, explica el vecino Goyo Ituero. Iniciando seguidamente el recorrido o ronda por cada casa acompañados de gaita y tamboril, para honrar el trabajo, entre jotas, seguidillas, licores, hojuelas y florones.

Es este momento, la parte significativa y emocional que distingue la creencia por lo que la celebración de la fiesta tiene que ver con el noviazgo, teniendo presente que normalmente se casa la mayordoma con uno los insignieros. El domingo, las cuatro mayordomas se vistieron con traje negro, mantilla y peineta, el momento, para asistir a la misa, que antiguamente se iniciaba con el Rosario de la Aurora. Durante el oficio las mayordomas(Olivia Aragoneses, Sandra Gómez, Marta Moreno y Estefanía Ituero), estuvieron acompañadas por un ‘angelito’, niñas de corta edad vestidas de Ángel, cuya labor es proteger a su mayordoma a la vez que recitaron varias poesías a la Virgen.

FLORONES Después tuvo lugar la procesión, en la que las mayordomas siguen tomando especial protagonismo, bailaron delante de la virgen, introduciendola posteriormente en andas en la iglesia. Un refresco popular puso el punto final a la fiesta. En este sentido es curioso reseñar, que la tradición marca que a la conclusión de los oficios, “todas las cofrades eran invitadas por la mañana a degustar hojuelas hechas por las madres o abuelas de la primera mayordoma y por la tarde florones”, constata Ituero.

La fiesta continúa el el 8 de Diciembre con el protagonismo de las mismas mayordomas “lo que cambia es que se dedica a la Virgen de la Purísima”. Por su parte, la Virgen de los Remedios volverá a su santuario el cuatro de junio, fecha en la que en Abades se celebra su Romería, el Cuatrojunio. Otro momento entrañable.