La falta de acuerdos y de financiación aboca al CIC a la venta definitiva

La empresa, que lleva varios años sin actividad, acumula un pasivo de unos 60 millones

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La venta directa o mediante subasta es la única solución para el Centro Integral Cárnico (CIC) Segovia, la sociedad impulsada hace tres lustros como gran proyecto para transformar la producción ganadera de la provincia.

Los administradores concursales han anunciado la venta de las instalaciones una vez terminada la fase de liquidación con la que se ha cerrado la ausencia de acuerdo entre los acreedores. El total del pasivo de todo el grupo se cuantifica en unos 60 millones de euros.

El complejo se abrió en el año 2009, aunque nunca se celebró una inauguración oficial. Estuvo operativo algo más de dos años y fue reduciendo su volumen de sacrificios hasta que se cerró. En varias ocasiones se ha intentado reabrir el matadero y sus salas, pero no ha conseguido funcionar de forma lo suficientemente rentable como para amortizarse la inversión.

En noviembre de 2014, dos años después de presentar concurso de acreedores, se logró un convenio que incluía una quita de un 50% a los acreedores, y el reintegro del resto del pasivo en cinco años, pero finalmente no se ha podido cumplir.

El proyecto se había planteado para aprovechar el potencial de crecimiento y transformación de la producción ganadera de la provincia. Para ello contó con el apoyo de las principales empresas del sector en la provincia. En un principio intervino Proinserga, pero ésta se retiró cuando iba a arrancar el plan a la vez que trabajaba en otro proyecto paralelo que acabó en fracaso, con la compra de los mataderos de Primayor a Campofrío. A pesar de este abandono, decidieron seguir apoyando el CIC grandes firmas como Avigase, Copese, Garese, Gireporc, Nutriganse, David Postigo e Hijos, Bernabé e Hijos, Mesenor, y también Caja Segovia. Tras algunas ampliaciones de capital, entró el grupo Taurum Foods Mediterrándo para hacerse cargo de la comercialización de la carne. Pero finalmente, tras conseguir esta empresa la mayoría del accionariado, no logró la financiación necesaria para volver a operar. Entró en fase de concurso en el que permaneció cuatro años, hasta que en mayo de 2015 se instó la liquidación del CIC por incumplimiento del convenio. Los administradores concursales admitieron a trámite esta fase en octubre, para entrar en liquidación y venta definitiva.

Así las cosas, la esperanza hoy es encontrar un comprador que quiera hacerse cargo de unas instalaciones que están prácticamente nuevas. Atrás han quedado importantes pérdidas económicas a algunos proveedores. El CIC también truncó las expectativas de muchos trabajadores, algunos de los cuales habían llegado rebotados tras el cierre de La Choricera. Muchos dan por perdidas algunas nóminas que se les adeuda. No son los únicos débitos que deberían saldarse y que para ello insta la Administración concursal la venta, como también una nave industrial de Humanes de Madrid, donde se ubicaba la sede central de Taurum Food Mediterráneo. Se trata de unas instalaciones de 8.000 metros, que hasta 2010 pertenecieron a Isocarne.

El total de las instalaciones están valoradas en el inventario que maneja la administración concursal en más de 25 millones de euros. Se encuentran en una gran parcela de 80.000 metros cuadrados. En la zona construida, que asciende a 17.700 metros cuadrados, existen diez cámaras de conservación de vacuno con capacidad para 700 animales, dos túneles de congelación para 30 toneladas diarias cada uno, y una línea de porcino para 300 cerdos/hora..

Este proyecto cárnico inicial tenía previsto unos ingresos anuales de 55 millones de euros con una comercialización superior a las 20.000 toneladas de carne.

Las previsiones de creación de empleo superaban los cien puestos de trabajo directos, más otros muchos indirectos.