La Cofradía de El Niño de la Bola asume la restauración de las andas

Debido a su estado de deterioro en la parte baja, los hermanos cofrades decidieron sufragar los gastos de esta actuación que las ha devuelto a su estado original

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Dos son los días grandes en los que la imagen de El Niño de la Bola sale en procesión por las calles de la villa: Año Nuevo y Reyes. Mientras, la imagen se mantiene en la iglesia de San Esteban, pero como cualquier talla, se va deteriorando, al igual que las andas que lo sostienen en estas procesiones. Por eso, los cofrades que se deben a El Niño de la Bola, decidieron que era el momento de restaurar unas andas que, tras el trabajo de dos expertas, han sido devueltas a su estado original.

Según explicaron Mariví Postigo y Diana Martínez, profesionales de la restauración que forman la empresa Dammar Conservación y Restauración, la mayor parte del trabajo se ha realizado en la parte baja de las andas, ya que la superior se encontraba en buen estado; esta tan solo han tenido que limpiarla y barnizarla. Sin embargo, esta parte baja presentaba gran deterioro y una mala imagen. En la superficie, las restauradoras encontraron barniz oxidado, faltas de policromía y preparación, debido a limpiezas mal ejecutadas, seguramente con métodos normales, que han eliminado toda la capa de protección y la pintura, dejando al descubierto en algunos lugares la madera. Prácticamente se había perdido la mitad de la superficie pintada del marmoleado, que además estaba “muy sucio y negro”, según comentaron, y no dejaba ver el color. Por su parte, los palos que sirven para portar la imagen, también estaban bastante deteriorados, consecuencia de su uso normal. Durante sus trabajos, descubrieron que había pinturas posteriores en dichas andas, que decidieron dejar en un principio, puesto que tenían cierta antigüedad. No obstante, encontraron oro debajo, y optaron por dejarlo al descubierto para devolver las andas a su estado original, dorado. En las maderas de las andas se ha utilizado yeso y se ha hecho una reintegración cromática respetando lo original, con un ligero puntillismo, de manera que no se aprecia diferencia alguna. En las propias andas, se han repuesto ciertas piezas que faltaban en las decoraciones laterales. Por abajo, se ha tratado lo poco que quedaba carcomido, ya que estaba ya tratado previamente conservándolo en buen estado; tan solo se ha reforzado con consolidante. Una de las mayores alteraciones que las expertas se encontraron fue una grieta de gran tamaño en la base de las andas. Con el movimiento de las procesiones, la grieta ya tenía una anchura considerable, como comentaron. Para cerrarla, las restauradoras han insertado chuletas de madera que se han cerrado con una resina especial. No quisieron juntar ambas partes para cerrar la grieta para evitar que la imagen no encajara después.

Los trabajos han llevado una semana y se han realizado en la Casa Parroquial. Las andas, según Juan Carlos Llorente, datan de últimos del siglo XVII o principios del XVIII, de un espacio de unos 20 años. Los primeros documentos de la cofradía son de 1686, y se cree que son de esa época. Como manifestó el historiador, las andas restauradas concuerdan perfectamente con el nuevo altar de San Esteban, al que ya se le practicó una hornacina para contener al Niño Jesús. “Es una delicadeza rococó, como se diría en el tardo barroco europeo, que aquí se llama churrigueresco”, indicó. Hizo también referencia a su aguante, “con algunos tropezones”, hasta que hace diez años se decidió hacer un tratamiento para la carcoma, que avanzaba con rapidez. Así aguantaron, hasta que la reunión del pasado 6 de febrero tuvo como resultado la decisión de los cofrades de asumir los 1.000 euros del nuevo tratamiento, coste que sufraga totalmente la cofradía. Llorente aseguró que muchos hermanos mostraron su interés y voluntad de aportar lo que hiciera falta por recuperar su estado y buena imagen.

La cofradía está comprometida con mantener la devoción al Niño Jesús y la liturgia en torno a la imagen. Su tradición, muy valorada en Cuéllar, permanece como un hito religioso de toda Castilla. Así, en la próxima procesión, las andas lucirán renovadas para continuar con esta costumbre.