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La sala cultural Alfonsa de la Torre se convierte en contenedor de cultura y tradición durante todas las navidades. Desde el pasado viernes, acoge la exposición conmemorativa de los 340 años de vida de la Cofradía del Niño Jesús de la Bola.

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Entre la inauguración de los belenes y compartiendo espacio con los dioramas se encuentra la exposición de 340 años de la Cofradía de El Niño de la Bola, una joya en sí misma por todo lo que en ella se concentra. el cofrade e historiador de la villa, experto en todo lo que gira en torno a esta imagen, Juan Carlos Llorente, explicó a grandes rasgos lo que se ha recogido en esta exposición. Lo primero, una referencia a su origen, como no podía ser de otra manera. La imagen es a su vez la imagen del Niño Jesñus de Praga. “Esa es la devoción que trajeron desde allí los frailes Carmelitas”, comentó. Llegó allí por una princesa española y aquí a España llegó a principios de siglo XVII. La de Cuéllar se cree que es de mediados de este siglo, aunque no se tienen documentos que lo acrediten.
Lo que sí se sabe es que fue un “ajero” que fue a Madrid y le mandaron subir los ajos a un desván, donde se encontraba la imagen, y la trajo para dejarla en la iglesia de San Esteban. Cuando quiso recuperarla, la devoción ya era muy fuerte en la parroquia, y se quedó. La imagen es barroca, de bulto redondo, con una pierna avanzada, en acción de bendecir con la pierna derecha y la bola del mundo en la izquierda.
Ese es el origen de la imagen, pero el de la Cofradía también está en esta muestra, y documentado. Existe un libro y se hace la relación de la evolución de la cofradía cada 50 años. La primera acta es de 1679, y siempre se distribuía en dos estamentos. Llama la atención que desde entonces, los mayordomos son del estado llano y su vara siempre es la más baja de todas las de los regidores, símbolo de humildad.

La Cofradía iría aumentando y se puede comprobar en todos estos documentos. Pero la muestra es realmente vistosa, y en ella se hallan piezas de vestimenta que llaman verdaderamente la atención. Sin embargo, hay un espacio clave, el de los estandartes. Las prodigiosas manos de Azucena Fraile han logrado recrear un nuevo estandarte en base a uno que se halló totalmente deteriorado en la iglesia de San Andrés. Es una restauración exacta gracias a la recuperación del lienzo -realizado por Clara Fernández-; lo demás es tela brocada en sedas naturales, con colores típicos de la zona, amarillos, azules, verdes y rojos. La tela era imposible de recuperar, y se ha encargado su reproducción exacta, así como las bolas y el borlón. Un año completo de trabajo dejan como resultado un estandarte digno de admirar que se espera pueda salir en procesión, ya que faltan voluntarios. En el resto de la sala se encuentran otras tantas referencias a su devoción, a sus procesiones. Un audiovisual permite ver cómo son esas procesiones de cada 1 y 6 de enero, las danzas y las melodías. De frente se encuentran los instrumentos para esas danzas: las tejoletas y dulzainas, cuyo arte se va pasando a nuevas generaciones en los talleres que está realizando la cofradía.

visitas y talleres La exposición se podrá visitar todos los días de 12.00 a 14.00 y de 18.00 a 20.00, excepto los días 24 y 31, que solo estará abierto de 12.00 a 14.00 horas. Por su parte, Juan Carlos Llorente se ofrece a explicar la exposición todos los miércoles a las 19.30 horas, hasta el 7 de enero; la visita dura una hora aproximadamente. Los días 26 y 27 de diciembre habrá taller de tejoletas a las 20.00 horas, y los días 16 y 23 se cantarán los villancicos populares del Niño de la Bola, a las 17.00 horas. ambas actividades se desarrollarán en el Centro Parroquial.