Procesión de El Encuentro Cuéllar
Momento de El Encuentro entre Jesús Resucitado y La Soledad, en la Plaza Mayor, . / c. núñez
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La Semana Santa de la villa finalizó ayer con una de las procesiones más emotivas de todo el programa de actos, la de El Encuentro. Los cofrades de Nuestro Padre Jesús Nazareno salieron desde la iglesia de El Salvador portando hoy otra imagen, la de Jesús Resucitado. Sus cofrades y portadores, a cara descubierta, llevaron al paso a la imagen, marcado este por su Banda de Cornetas y Tambores. No faltaron decenas de “manolas”, que cambiaron la mantilla negra por la blanca en señal de la Resurrección de Cristo.

Casi a la misma hora, Nuestra Señora de La Soledad efectuaba su salida desde San Francisco. Los tres golpes con el mazo en la puerta de los restos del templo anunciaron la salida de la Virgen, también al paso que marcaron los tambores y cornetas de su banda. Llamaron la atención un gran numero de niñas vestidas con mantilla, que dejaron claro que la tradición tiene legado en Cuéllar. Novedad este año, la lectura de pasajes bíblicos por parte de los cofrades durante el recorrido.

Cada imagen llevó a cabo su camino para encontrarse -y dar nombre así a la procesión- en la Plaza Mayor a las 12.45 exactas. Avanzando por calles aledañas, cientos de vecinos esperaron este momento tan intenso para los cofrades. En el centro de la Plaza Mayor, Jesús Resucitado y Nuestra Señora de La Soledad se miraron, así como sus cofradías. Los tres saludos se produjeron como está estipulado, dando paso a las palabras del sacerdote, que anunció que Jesús ha resucitado. Las melodías precedieron este instante; las bandas de cornetas y tambores se unieron para tocar varias marchas. ‘Jesús Resucitado’, o ‘Al tercer día’ fueron algunas de estas piezas que emocionaron al público. Un poema leído por otra cofrade nazarena sirvió para ilustrar el momento en el que se despoja a la Virgen de la mantilla negra, señal de luto, dejando a la vista el manto blanco. Como es costumbre, se liberaron varias palomas justo en este momento.

Seguidamente, la imagen de Jesus Resucitado entró en la iglesia de San Miguel. Por su parte y como novedad también introducida en 2019, Nuestra Señora de La Soledad volvió a su lugar, San Francisco, realizando otro recorrido. En vez de encaminarse por la calle Santa Cruz, lo hicieron por San Pedro, Plaza de Los Coches, Las Parras y Avenida de Los Toros. De esta manera se alarga la llegada a su sede, que marca el final de la Semana Santa en la villa.

Se cierra así el periplo de 2019, que se ha podido desarrollar plenamente a pesar de las previsiones de lluvia. Tan solo se deslució el Vía Crucis de Miércoles Santo, y la procesión de Jueves Santo, cuando la lluvia sorprendió a mitad de recorrido. Las dos procesiones de más envergadura de la villa han contado con mucho público y buen tiempo.